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Mi nombre es Ivan Garbayo Aliaga, Diplomado en Terapia Ocupacional por la Escuela de Enfermería y Terapia Ocupacional de la Universidad de Extremadura, en su ultima promoción, 2000/2003. Debido a la polémica que se ha suscitado sobre la calidad de enseñanza en la Diplomatura de Terapia Ocupacional de dicha escuela, escribo estas líneas para relatar mi experiencia en el paso por esta Escuela, e informar a todas aquellas personas interesadas en conocer el desarrollo de los estudios de terapia ocupacional en esta Universidad. Promoción 2000/2003. Mi promoción es la tercera que ha salido de esta universidad, y soy consciente de todas las dificultades que pueden presentarse en una diplomatura nueva, pero estoy seguro que no justifica la gran cantidad de carencias por las que han pasado los alumnos de mi promoción y estoy casi seguro en mayor o menor grado el resto de promociones. (Parece que actualmente aun están peor las cosas.) El primer aspecto a destacar y a mi entender mas importante, es la falta de docentes con la Titulación de Terapia Ocupacional. En mi paso por la Escuela, solo he conocido a un docente con el Titulo de Terapia Ocupacional, y nos impartió unas cuantas clases prácticas. Prácticamente toda la parte teórica y especifica de esta diplomatura,
fue impartida por personas que no dudo en su formación (enfermería,
fisioterapia…), pero que los conocimientos que tienen sobre esta
disciplina no son mas que lo que puedan tener muchos de sus alumnos con
interés por la Terapia Ocupacional. Esta situación, a mi entender muestra un gran falta de respeto hacia
una disciplina como es la Terapia Ocupacional y hacia todos los
profesionales que creen en la eficacia de sus tratamientos y que luchan
por su desarrollo. Otra de las características a citar de mi experiencia es la falta de
profesores para impartir algunas asignaturas, o reducción de temarios a
límites insospechados. En la parte práctica de la Diplomatura, también tuvimos dificultades,
ya que la universidad no cuenta con convenios suficientes para cubrir las
necesidades básicas de sus alumnos. Por este motivo se reducen los
tiempos de estancia en prácticas para poder incluir a todos los alumnos.
Mis prácticas en tres años fueron de solo dos meses. 15 días en un
geriátrico, 15 en un Centro de Atención a personas con Parálisis
Cerebral y un mes en un Centro de Rehabilitación psicosocial. Fui un
alumno con suerte en este aspecto ya que muchos de mis compañeros su
tiempo de estancia en practicas fue mucho menor. Debido a la falta de centros algunos alumnos realizaron practicas en centros con los que la universidad no tiene convenios y una llamada telefónica fue el único contacto entre el centro que admitía a alumnos y la universidad. Sin ningún otro contacto posterior y con el único seguimiento de un pequeño cuestionario. Estas características hacen que la calidad de la enseñanza en esta Escuela se cuestione. Entiendo las dificultas que esta Diplomatura presenta por ser relativamente nueva y tal vez aun no tengamos todos los recursos necesarios para alcanzar un buen nivel de calidad y lo que en esta escuela ocurre seguramente no es menos que en alguna otra escuela de nuestro país, pero estos no son motivos para acomodarse y no dar importancia a todos estos temas, no haciéndoles frente y como da la impresión en esta Escuela, caminando hacia atrás. Espero que esta situación cambie, y que en esta escuela se tome en
serio la formación de sus alumnos. También animar a sus alumnos a exigir
las necesidades básicas que la diplomatura presenta y agotar todas las
vías que podemos utilizar para que esta situación mejore. Nuestra profesión lo merece
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