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ARTÍCULOS
Abril 2005
La utilización de la
actividad en psiquiatría: confluencias, paralelismos y discordancias
Ponencia presentada en el
Congreso Virtual
de Psiquiatria.com año 2005
Pablo A. Cantero Garlito
pablo@eraseunavez.com
Terapeuta Ocupacional; Educador Social
CRPS - Plasencia
RESUMEN
Asistimos, desde los años 60, a una profunda
transformación en la atención a las personas con enfermedad mental
caracterizado por el desmantelamiento de los hospitales psiquiátricos y
el paso del núcleo de la atención a la comunidad.
Este proceso ha estado claramente vinculado con un proceso de
desconstrucción institucional y un necesario elemento crítico de
desconstrucción conceptual (Vázquez, C., 2001).
Es en ese contexto donde comienzan a
participar profesiones que hasta el momento habían estado alejadas de los
procesos de intervención con este colectivo de personas: terapeutas,
monitores de todo tipo, pedagogos, educadores, animadores comienzan a
repartirse el espacio profesional ligado a la psiquiatría y a la salud
mental. Ese proceso de participación profesional va a estar condicionado
por la práctica y por el desarrollo de otras profesiones, condicionada
por diversos factores sociopolíticos y por el respeto a los de/a los
límites que se van estableciendo y a la propia configuración interna de
la profesión.
Educadores Sociales, Terapeutas Ocupacionales, Pedagogos y Enfermeras
comparten, en muchas ocasiones, modelos conceptuales comunes que pueden
provocar confusión a la hora de utilizar (y cómo) diversas técnicas y
estrategias de intervención con las personas con las que desempeñan su
labor profesional. Revisamos en esta ponencia diversos elementos que
confluyen en la utilización de la actividad en la práctica profesional
en psiquiatría, así como elementos diferenciadores desde las diferentes
profesiones y profesionales que pueden utilizarla en el mismo ámbito.
Palabras clave: Actividad, Praxis,
Práctica Profesional
Key words: Activity, Practice,
Professional Practice.
Primer Momento |Historia|
1. f. Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de
memoria, sean públicos o privados.
La utilización de la actividad a lo largo de la historia, de
diferentes culturas y civilizaciones, ha quedado suficientemente
constatada en diferentes textos publicados en los últimos años. La
actividad empleada como elemento terapéutico, como forma de eliminar o
aminorar el dolor, de reducir el sufrimiento han sido formas
frecuentemente utilizadas a lo largo del tiempo. La música, el teatro,
diferentes manifestaciones artísticas y manuales, o el juego están en el
origen de esta forma de utilizar las actividades con un objetivo diferente
que el de obtener placer por el solo hecho de realizar esta actividad.
Este hecho queda muy bien reflejado por Herodoto que, en Historias, cuenta
que siendo Atis (hijo de Manes) rey de Lidia, su reino sufrió un grave
periodo de hambruna. Los lidios aguantaron las carencias y penurias
durante un cierto tiempo "hasta que comprendieron que debían
encontrar alguna distracción que les permitiera apartar la mente de tanto
sufrimiento" (Figueras, M; 2004). Fue así como los lidios
inventaron, según Herodoto, los juegos que se practican con dados, tabas
y pelotas. Figueras, además hace una reflexión que nos parece muy
adecuada como punto de partida de esta ponencia:
"La historia de los
lidios tiene además otro atractivo.
Me gusta que atribuya la creación de
los juegos no al aburrimiento ni al ocio filosófico, sino al sufrimiento.
Los lidios no jugaban porque no tenían nada mejor que hacer. Jugaban para
no sucumbir".
Pero ya entrados en el siglo XVIII, parece existir un consenso suficiente
a la hora de ubicar en el Tratamiento Moral el origen de nuevas formas de
intervenir con las personas con enfermedad mental y de utilizar la
actividad en este contexto. Los Terapeutas Ocupacionales sitúan aquí su
principal origen, aunque Moruno (2003) hace un recorrido mucho más amplio
por diversos factores que dieron lugar a esta profesión; aún así, este
movimiento de reforma surgido a finales del siglo XVIII es, también, el
origen de nuevas formas de intervención en otras profesiones que ya
existían como la psiquiatría o la psicología y su influencia en lo que
posteriormente se denominaría la rehabilitación psicosocial y por
extensión a todos los profesionales que actualmente forman parte de esta:
psicólogos, psiquiatras, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales,
educadores sociales,…
No debemos obviar, tampoco, que siglos antes del Tratamiento Moral y de
Pinel y los suyos, un español, el Padre Jofré funda en Bétera
(Valencia) el que podría ser el precursor de los Hospitales
Psiquiátricos, reclamando así un espacio olvidado en la literatura
anglosajona para este religioso que propicia nuevas formas de atención a
las personas con discapacidad.
De igual modo y especialmente vinculado con las profesiones educativas, no
debemos olvidar las incuestionables aportaciones de Luis Vives para la
concepción de las intervenciones con las personas con discapacidad y sus
importantes y visionarias aportaciones filosóficas, psicológicas y
educativas. Entre las muchas aportaciones que se le puede reconocer a este
gran humanista español está su interés por las personas con
discapacidad, que forman parte del conjunto de personas pobres que suponen
el fenómeno más preocupante de los núcleos urbanos de la época, en
este sentido García Carcel (2004) señala que el problema de la
marginalidad constituye un problema acuciante que amenazaba con romper las
costuras sociales y la estabilidad del sistema. Tal y como indica Labrador
Herránz en el programa socioeducativo de Vives hay un claro interés por
el trabajo como medio rehabilitador y educativo:
"Ni a los ciegos se
les permita estar o andar ociosos, hay muchas cosas en que pueden
ejercitarse; unos son apropósito para las letras habiendo quien les lea,
[…] otros son aptos para la música, canten y toquen instrumentos de
cuerda o de soplo, hagan otros andar tornos y ruedecillas, trabajen otros
en los lagares ayudando a mover prensas, den otros a los fuelles en las
oficinas de los herreros, se sabe también que los ciegos hacen cajitas,
cestillas y jaulas, y las ciegas hilan y devanan; en pocas palabras, como
no quieran holgar y huir del trabajo, fácilmente hallarán en qué
ocuparse; la pereza y la flojedad y no el defecto del cuerpo es el motivo
para decir que nada pueden" (Vives, 1987), las últimas palabras de
esta cita resumen con cierta claridad la preocupación del autor: "la
educación para el trabajo", esto es, "la idea medieval del
valor religioso del trabajo implica la condena de la ociosidad. La pobreza
queda desmitificada; es un mal que hay que combatir" (Labrador
Herráiz; 1999). En otro orden de cosas, y por el asunto que nos interesa
en esta ponencia, destacar la importancia que Vives da al juego en el
contexto de la escuela como herramienta de aprendizaje, de relación,…
Tal y como señalábamos anteriormente el Tratamiento Moral trajo
consigo una importante crítica a las formas en las que eran confinados,
apartados los "locos" (y no solo ellos, sino también todos
aquellos que podían interferir en el orden establecido). Pinel libera a
los "locos" de sus cadenas y coloca al trabajo de manera
principal, y el ejercicio físico y las manualidades, de modo secundario,
como eje central para garantizar la salud y el orden moral (e
institucional).
El trabajo y la utilización de actividades cotidianas, de entretenimiento
y el ejercicio físico constituyen también la base fundamental del Retiro
de York fundado por Tuke en 1796, continuado a lo largo de la primera
mitad del siglo XIX, de aquí y a través de los cuáqueros se produce la
expansión de este tipo de instituciones y filosofía de intervención por
Estados Unidos. Pese a un rápido esparcimiento, el cambio en las
condiciones socioeconómicas de este país trajo consigo un retroceso en
las formas y estilos de tratamiento de las personas con enfermedad mental:
el aislamiento, los tratamientos bio-médicos, vuelven a constituir la
base principal de la intervención.
Moruno (2003) en su recorrido por el contexto ideológico, cultural,
social e institucional de la fundación de la Terapia Ocupacional reconoce
los siguientes fenómenos: el pragmatismo, el funcionalismo y la
educación; el Movimiento de las Artes y Oficios y el Settlement Movement;
la Reforma de la asistencia psiquiátrica estadounidense y la influencia
de la Primera Guerra Mundial.
Debemos reconocer que ciertas
particularidades de estos fenómenos proporcionan las condiciones
adecuadas para la generación de esta profesión, pero están íntimamente
entrelazadas con el desarrollo de otras profesiones y con nuevas formas de
intervenir y de entender el mundo, la educación, la psicología, la
práctica de la psiquiatría,… Trataremos, a continuación, de
aproximarnos a estas relaciones y confluencias.
El pragmatismo con Pierce (1839-1914), James (1842 - 1910) y
especialmente con John Dewey (1859 - 1952) tienen una influencia enorme en
la teoría y práctica educativa de la época. La defensa de Dewey de
"aprender haciendo" tuvo una enorme repercusión no solo en la
educación sino también en otras profesiones sociales y sanitarias de la
época y muchas de sus ideas tienen absoluta permanencia y validez en la
actualidad. Este autor es además unos de los que más profusamente
escribió sobre el valor y la utilidad de la actividad… como medio de
entrenamiento de hábitos, habilidades,…
Obviamente y tal y como señala Moruno (2003): "La producción de un
saber está condicionada por aspectos sociopolíticos y, generalmente,
tiene lugar en marcos institucionales que sirven de soporte a los grupos y
personas productores o difusores de los conocimientos y prácticas
asociados a ese saber", la atención a las personas con discapacidad,
de manera genérica, y en particular a las personas con enfermedad mental
ha estado ligada de manera inexorable con los diferentes movimientos
sociales y a los contextos socioeconómicos y políticos en los que estos
se producían acaecidos en los últimos siglos. El Movimiento de las Artes
y Oficios, o el de Higiene Mental, dejaron su huella en las profesiones a
las que nos estamos acercando y a su forma de entender la actividad y su
utilización en el contexto de la salud mental . Según Moruno (2003) para
los el Settlement Movement "la función educativa del trabajo reside
en constituirse en medio de transmisión cultural, de significados,
habilidades y valores".
Los planteamientos pragmáticos de la época ponen el foco de la atención
en las posibilidades y opciones del trabajo como herramienta para la
recuperación de la salud, como medio de estar "ocupados" y como
forma de contribución socialmente útil; en segundo lugar en importancia
se van a desplazar la utilización de las actividades artesanales y
manuales que apenas podría proporcionar ingresos económicos a las
personas que las realizaban.
El periodo entre guerras supuso un periodo de crisis institucional y de
búsqueda de rentabilidad económica, de aprovechamiento de los recursos
basados en el tratamiento de la enfermedad aguda en menosprecio de otras
intervenciones dirigidas a las enfermedades crónicas o a las
consecuencias de las mismas.
Aun así, muchas actividades utilizadas en
las instituciones psiquiátricas constituyen formas de sostener el propio
recurso y de ahorro económico (y poco suponen de terapéuticas o
rehabilitadoras): lavandería, jardinería, huerto, cocina,…
Sin embargo a partir de los años 60, tras la aparición de tratamientos
neurolépticos que suponen una mejora trascendental en las condiciones
sintomatológicas de las personas con enfermedad mental que permitirá,
así, la implementación de otras intervenciones, se origina toda una
corriente crítica hacia los excesos de la práctica psiquiátrica
tradicional que supondría el origen del Movimiento de Reforma
Psiquiátrica: caracterizado por el desmantelamiento de los Hospitales
Psiquiátricos y el paso del núcleo de la atención de los manicomios a
la comunidad.
Este cambio importantísimo, que se realizó en diferentes tiempos y fases
según los países y contextos a los que nos refiramos, y que se ha
producido de un modo más ralentizado en el Estado Español a lo largo de
las dos últimas décadas, trajo consigo la posibilidad de intervención
en el campo de la salud mental de profesiones y profesionales "no -
tradicionales" que sitúan su intervención en la recuperación de
habilidades, la participación en la comunidad, el retorno en las mejores
condiciones posibles al entorno habitual del usuario,…
El reparto del espacio se produce atendiendo a las crisis, grupos de
poder, intereses profesionales y políticos. La utilización de la
actividad pasa también por momentos complejos de pérdida de
credibilidad, utilidad y necesidad al darse una especial preponderancia al
tratamiento biomédico y farmacológico… muchos tratamientos pasan así
a considerarse tratamientos "secundarios" o triviales. Y en el
germen de determinadas profesiones está presente la participación de
otras: los fundadores de la Terapia Ocupacional provenían de contextos
hospitalarios o del campo de la asistencia social.
Si nos ceñimos al ámbito educativo, a lo largo de la historia han sido
innumerables los filósofos y pedagogos que han apostado por la
utilización de la actividad como herramienta, como método educativo y
forma una parte inherente a estas disciplinas. Desde Luis Vives durante el
renacimiento hasta la actualidad, la actividad como herramienta educativa
ha ido cobrando cada vez una mayor importancia y significación en los
diferentes contextos educativos.
De igual modo, la vinculación de la
educación con la discapacidad probablemente surja con la preocupación de
Vives por este colectivo, especialmente por los ciegos.
En el siglo XVIII, el "Naturalismo Pedagógico" focalizó la
renovación pedagógica con las corrientes anteriores en la importancia
del descubrimiento del conocimiento a través de las actividades
experimentales surgidas del interés y la acción del individuo. En este
contexto histórico, Pestalozzi (1746 - 1827) ensayó con menor o mayor
acierto numerosas experiencias teóricas y prácticas; este autor otorga
una gran importancia a la intuición como experiencia activa que el
individuo adquiere de las cosas y al trabajo como elemento educativo.
El origen de los Jardines de Infancia tienen su base primera en las
teorías y desarrollos prácticos de Fröebel (1782-1852), cuya principal
metodología era el juego y para fomentar la actividad creadora de los
niños ingenia los "dones" y las "ocupaciones": los
primeros son seis pelotas con los colores del arco iris, cien poesías
sobre el juego de la pelota y también cubos y esferas de madera; las
segundas tenían como objetivo la estimulación de la fantasía:
recortables de papel y cartón, trenzado de fundas y tapetes, modelado en
arcilla .
De manera muy sintética hemos intentado transitar por los principales
autores y momentos históricos que han dejado su impronta en el valor de
la actividad como herramienta y elemento educativo; pero sin lugar a dudas
ha sido con el Movimiento Pedagógico de la Escuela Nueva cuando estos
planteamientos teóricos han cobrado una mayor importancia y han sido
capaces de arrastrar su filosofía a otras disciplinas.
De un modo muy esquemático podemos acotar, también, las teorías que se
encuentran en el fondo de este movimiento: la educación debe estar
centrada en la vida; debe girar en torno a los intereses del individuo;
debe ser activa (aplicación del principio de actividad); el contexto
educativo debe ser una auténtica comunidad vital; es necesario
revalorizar el papel del educador (Alejo Montes, J.; 2000). Los principios
pedagógicos que guían la práctica de la Escuela Nueva son: la
individualización; la socialización como valor en el proceso de
enseñanza; la globalización de la enseñanza y la autoeducación como
consecuencia lógica de la teoría de la escuela activa.
John Dewey (1859 -1952) probablemente sea uno de los mayores
representantes de este movimiento, y también uno de los que más hayan
profundizado en la utilización de la actividad como herramienta
educativa. Sus planteamientos teóricos y prácticos tuvieron una
influencia notable en diferentes disciplinas como la psicología o la
pedagogía. Su concepción del ser humano como un organismo activo que va
tomando forma en contacto con el entorno, haciendo frente así a la
pedagogía tradicional, plantea su máxima de "la educación por la
acción"; en torno a esta última, Dewey estructura el curriculum
sobre las "ocupaciones", el objetivo no era otro que el
acercamiento de los niños a las actividades de la vida cotidiana mediante
las que se pretendía integrar la actividad del niño a través de la
escuela y la familia (Alejo Montes, 2000). Es considerable la importancia
de Dewey para la trayectoria de la terapia ocupacional y para algunos de
sus principales teóricos como Reilly o Kielhofner.
No podemos obviar, de modo muy esquemático a otros pedagogos que
aportaron, a principios del siglo pasado, interesantes planteamientos para
el entendimiento de la utilización de la actividad. Tal es la influencia
de Ovide Decroly (1871 - 1932) en torno a dos grandes aportaciones
teóricas: el principio de globalización y los centros de interés.
Interesa también Eduard Claparéde (1873 - 1940) con la utilización de
la "actividad" que para este autor suizo tiene una doble
vertiente: por un lado, se trata de una respuesta a una necesidad del
organismo; y por otro lado, se toma como proceso, trabajo, realización.
Estos planteamientos ocasionaron también numerosas críticas, aún hoy
presentes, al valorar la actividad por encima de cualquiera otra
consideración educativa (García Molina; 2003).
No vamos a adentrarnos en más autores, ni movimientos teóricos.
Creemos
que hasta el momento hemos hecho un acercamiento a ciertos lugares comunes
y a otros que, pese a su notable influencia en otras disciplinas, han sido
obviados por éstas pero representan importantes contribuciones al
entendimiento de la actividad.
Segundo Momento |Actividad|
f. Conjunto de operaciones o tareas propias de una persona o entidad.
2. Facultad de obrar
Resulta, cuando menos, significativa la definición que ofrece el
Diccionario de la Lengua Española acerca de la actividad:
"operaciones o tareas propias de una persona"; obviamente
debemos preguntarnos por aquellas tareas que son propias de las personas.
¿Es posible determinar esto? ¿Cuáles son, por tanto, estas tareas
propias? ¿Cómo podría vincularse con la salud mental? ¿Qué utilidad
puede tener esta actividad para recuperar y fomentar la salud? Y en la
mesa en la que estamos, debemos ser capaces de preguntarnos por cuáles
son los aspectos específicos de la actividad que tienen que ver con una
profesión u otra (si es que es posible determinarlo).
Tal y como hemos señalado en la primera parte, diferentes autores
abordaron la vinculación inicial de la actividad y su poder
"sanador", su potencial recuperador de la salud. En estos
momentos primigenios la actividad no está vinculada con ninguna
profesión, si no con un conjunto de personas que desean mejorar la
calidad de las intervenciones, de la estancia de las personas en las
instituciones sanitarias, por un afán de cambio social, de dignificar las
condiciones de vida de las personas, por organizar los espacios, también
por controlar a las personas que viven en las instituciones.
Con posterioridad, los marcos sociopolíticos, institucionales y
profesionales fueron estableciendo separaciones en los diferentes espacios
de intervención profesional que se han ido adaptando a los tiempos y a
las diversas circunstancias, entre ellas la aparición de nuevas
profesiones. Insistimos en que algunas de éstas basan en la utilización
de la actividad de manera terapéutica su base fundamental, su paradigma y
el elemento básico que justifica su existencia y su base de intervención
(este es el caso de la Terapia Ocupacional); pese a esto, otras
profesiones utilizan la actividad de forma muy similar entrando en
"eternas" disputas. Pero tal y como señala Moruno (2004)
"no todo lo que tiene como objeto de estudio o intervención la
ocupación o lo ocupacional es terapia ocupacional", tampoco todo lo
que tiene que ver con la actividad, por lo tanto es obvio entender que la
utilización de la actividad (como así ocurre) puede ser utilizada
legítimamente por parte de diferentes profesiones.
Pero debemos avanzar: ¿Cómo son las actividades que unos y otros
utilizan? El trabajo con enfermos mentales supone el enfrentarse con una
ingente cantidad de horas en blanco, de horas por llenar, de horas en las
que hay que proporcionar actividades con las que poder ocupar el tiempo,
con las que mantenerse activos o relacionarse con otros,… Para los
profesionales de la salud mental llenar los espacios y los tiempos con
actividades puede resultar fácil, pero dar un paso más allá resulta
mucho más complicado: formas ocupacionales, ocupación, actividades
educativas,…
Al final se corre el riesgo de "hacer, hacer y hacer" con una
cierta carencia de objetivos y alejándonos de aquellos aspectos que
configuran la esencia de nuestras profesiones. Aunque, casi con toda
seguridad, seremos capaces de encontrar justificaciones más o menos
apropiadas para todo aquello que hacemos.
En otro orden de cosas, hay un debate que heredamos desde los orígenes de
la utilización de la actividad en instituciones psiquiátricas: la
utilidad de los objetos, la utilidad de las producciones; y por otro lado,
la utilización del trabajo (actividad realizada de manera cotidiana y por
la que se percibe una remuneración) como elemento terapéutico. ¿Qué
actividades utilizar? Quizá aquí radique la principal diferencia entre
lo que unos y otros hacen; nos gusta especialmente la aportación que
Moruno (2004) hace y que tal vez (sólo tal vez) puede ayudarnos a salir
del atolladero: "el terapeuta ocupacional utiliza o aplica
terapéuticamente diferentes actividades que constituyen una unidad
cultural y personalmente significativa".
Otras profesiones buscan
vincular a las personas con determinadas actividades que les pueden
resultar satisfactorias, pero ante las cuales no hay una enlace tan
palpable por estos tres aspectos que nos parecen trascendentales para
entender esta diferenciación: el objetivo terapéutico, la vinculación
cultural de la actividad y la significación personal; obviamente estos
tres aspectos deben producirse de manera conjunta, de lo contrario nos
estamos aproximando a otras formas distintas de utilizar la actividad.
No podemos dejar de lado la importancia de la vinculación del lenguaje
con la actividad. El lenguaje da sentido, contenido a lo que nos rodea, a
quienes nos rodean, y sobre todo, la denominación que le damos a las
cosas que hacemos. Las formas ocupaciones, aquellas que responden a
determinados nombres que se otorgan en nuestra cultura y aquellas que son
ajenas (o han perdido el valor simbólico que pudieran tener, han perdido
el nombre que se le otorgaba ), pese a la globalización de determinadas
actividades, objetos o símbolos que sugieren formas ocupacionales cada
vez más comunes en contextos muy diferentes. Y en la era de las Nuevas
Tecnologías de la Información y la Comunicación los profesionales
continuamente proponiendo actividades no vinculantes ni vinculadas,
actividades que difícilmente van a poder vincular a unos y otros con la
sociedad, con el ambiente que les rodea. Seguimos viendo en muchas
instituciones a personas utilizando actividades que son propias de otras
etapas del desarrollo, seguimos viendo a muchos adultos "pintar
conejitos", insertar bolas o colocar por orden fichas de colores
(probablemente muy útiles para la recuperación de las funciones
cognitivas pero inútiles o perjudiciales para la vinculación con lo
significativo, con lo cultural y con lo realmente terapéutico).
Se trata por tanto de buscar aquellas actividades que como en la historia
de los Lidios que comentábamos al principio ayuden a no sucumbir, ayuden
a las personas a encontrarse con su identidad, proporcionen un sentido de
competencia adecuado y les permita el desarrollo del proyecto vital
escogido.
El lenguaje es importante también como forma de denominación de las
personas con enfermedad mental (desgraciadamente también como forma de
injuria y de difamación); la historiadora Carmen Iglesias narra de una
manera muy precisa en su Discurso de ingreso en la Real Academia Española
de la Lengua esta situación: "Cuando, según se cuenta, el zar Pedro
I pronunciaba contra algún enemigo de su poderosa nobleza la sentencia:
"Yo te hago loco", el poder de la palabra y la palabra del
poder, en este caso, acababan convirtiéndole en tal, pues al tratarle
todos los demás como demente, el desgraciado vivía la realidad de la
sinrazón y perdía toda cordura".
Es impresionante el poder que las
palabras tienen para "ubicar" a las personas en determinados
espacios y el poder del lenguaje para crear determinadas expectativas
sobre estas personas.
En ocasiones, ubicamos a las personas con las que
trabajamos en espacios de inferioridad, con niveles mínimos de
expectativas desde los que difícilmente se puede salir (aunque, en
numerosas ocasiones, las personas son capaces de hacer estallar los
condicionantes que pretenden minar sus posibilidades).
También el lenguaje debe ayudarnos a diferenciar entre lo que unos y
otros hacemos. Cuando lo que hacemos determina y configura nuestra
identidad y competencia profesional, cuando lo que hacemos "determina
y/o configura" lo que somos. Ese hacer que conduce al ser sobre el
que muchos han pensado ya en otras ocasiones. ¿Qué actividades
configuran al Educador Social? ¿Y al Terapeuta Ocupacional? En ocasiones
los profesionales "se esconden" detrás de la seguridad que
ofrece la técnica (las actividades). Tal vez sea los que se busca en la
etapa de iniciación profesional: la búsqueda de la seguridad detrás de
muchas actividades, muchos ejercicios, mucho hacer (sin saber por qué); a
veces para no encontrarse con el otro, con los deseos, con lo que es
significativo para la persona que se tiene al lado; a veces para no
reconocer que no somos capaces de hacer frente a las necesidades que el
otro tiene; a veces para no encontrarnos con nuestra propia frustración,…
Es obvio reclamar un espacio de investigación en el que poder demostrar
aquellos planteamientos que sustentan la práctica de la actividad y poder
confirmar la utilidad, el potencial y los beneficios de la utilización de
la actividad en el ámbito de la salud mental. En definitiva, la
investigación en la actividad como fuente para el conocimiento.
Tercer Momento |Conclusión|
f. Fin y terminación de algo. 2 Resolución que se ha tomado sobre una
materia después de haberla ventilado.
Planteábamos al inicio de esta ponencia el tratar de encontrar algunas
confluencias, paralelismos y discordancias a la hora de utilizar la
actividad en el ámbito de la salud mental y la psiquiatría, aún a
sabiendas de los múltiples caminos que se podían entrecruzar y que en
ocasiones hay caminos que conducen a una meta pero otros suponen una
manera de ir descubriendo el paisaje y el entorno que nos rodea.
Así lo hemos querido. Tal vez las respuestas no hayan sido claras, no lo
hemos pretendido. Tal vez tras la lectura de este trabajo, los
interrogantes hayan aumentado, no nos importa. En nuestra intención y en
nuestro deseo estaba el ser capaces de apuntar ciertas pistas que
conducían a lugares comunes transitados por las más diversas
profesiones. Tal vez en este mundo globalizado todos nos enriquecemos con
todos (o nos empobrecemos) con todos (o no). Tal vez sean más las cosas
que nos unen que las que nos diferencien. Tal vez sea necesario recuperar
los espacios de trabajo conjunto, de interrelación profesional, de
lectura compartida de la realidad,…
Tal vez sea necesario flexibilizar aún más los espacios, los perfiles
profesionales. Tal vez sea necesario preguntarse por la hiper
fragmentación profesional a la que se está tendiendo y a qué fuerzas
corresponde esto realmente. Tal vez sea necesario acercarse más, para
encontrarnos; que no intentar alejarnos para acotar de un modo virtual y
arbitrario lo que es en realidad algo una unicidad (global y compleja,
pero única).
Bibliografía
- Alejo Montes, J (2000): Historia de la Educación Social (no publicado)
- Diccionario de la Real Academia Española. 22ª ed. (2001). Real
Academia Española. Madrid. Espasa Calpe
- Figueras, M (2004: Kamchatka. Madrid. Alfaguara
- García Molina J (2003): Dar (la) palabra. Deseo, don y ética en
educación social. Barcelona. Gedisa
- García Carcel (2004): Los olvidados de la historia: Marginales.
Barcelona. Círculo de Lectores.
- Herodoto (2000): Historia. Madrid. Alianza Editorial.
- Iglesias, C (2002): "De Historia y de Literatura como elementos de
ficción". Discurso de ingreso en la Real Academia Española de la
Lengua.
- Labrador Herráiz C (1999): Luis Vives y el primer programa de
Educación Social de la Modernidad. Hist. Educa., 18, pp: 13 - 31
- Moruno P. (2004): Terapia Ocupacional en Salud Mental: la ocupación
como entidad, agente y medio de tratamiento. Revista Gallega de Terapia
Ocupacional TOG. Número 1
- Romero D y Moruno P (2003): Terapia Ocupacional: Teoría y técnicas.
Barcelona. Masson.
- Vives (1987): Diálogos sobre la Educación. Madrid: Alianza Editorial
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1 Quedaría
fuera de los límites de este trabajo, pero no deseamos dejarlo de lado,
el ser capaces de analizar cómo la introducción de determinadas
profesiones y profesionales "no - tradicionales" al campo de la
rehabilitación psicosocial puede estar haciendo variar el fondo
(filosofía, concepto, paradigma) y las formas (técnicas,
intervenciones).
Es obvio señalar que este concepto es nuevo, que en los tiempos del Padre
Jofré (1409) no existen las palabras que hoy utilizamos para designar
determinadas formas conceptuales.
Etimológicamente, Ludus, ludere, admite el triple significado de juego,
ejercicio y escuela. Así lo explica Vives en el Diálogo 5
LUCIO: - ¿No jugamos hoy?
ESQUINES: No, hoy es día de labor, ¿o crees que has venido aquí para
jugar? Aquí no se juega, se estudia.
LUCIO: ¿Por qué, entonces, llaman a este lugar ludem: escuela?
No podemos dejar de lado esta vinculación profesional con los movimientos
sociales imperantes en ese momento histórico para reclamar un compromiso
sociopolítico, que no partidista de los profesionales de la salud mental.
En una sociedad que presenta como ideales la independencia, la
autonomía,... qué espacio podrán ocupar los enfermos mentales. Nunca
nuestro trabajo va alcanzar las metas que perseguimos si no conseguimos
que cambie el actual sistema económico. En definitiva, las nuevas
políticas neoliberales están convirtiendo el campo de la atención a la
salud en un mercado útil para las grandes multinacionales. Nos
preguntamos así qué pasará así en el futuro con la atención a los
enfermos mentales.
Cuanto le recuerda esto a uno a la utilización de determinadas
actividades en determinadas instituciones y con determinados colectivos de
personas: crónicos, ancianos,..
Recuerda a una preciosa cita que García Molina (2003) toma de esa
maravillosa historia de amor que es Rayuela de Cortazar: "Pienso
en los gestos olvidados, en los múltiples ademanes y palabras de los
abuelos, poco a poco perdidos, no heredados, caídos uno tras otro del
árbol del tiempo […] Pienso en esos objetos, esas cajas, esos
utensilios que aparecen a veces en graneros, cocinas o escondrijos, y cuyo
uso ya nadie es capaz de explicar. Vanidad de creer que comprendemos las
obras del tiempo; él entierra a sus muertos y guarda sus llaves".
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