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La comunicación del terapeuta ocupacional con el equipo terapéutico

por
Rosa Matilla Mora
Terapeuta Ocupacional

Para dar una verdadera asistencia terapéutica es necesario la existencia de una coordinación entre todos los componentes del equipo.

El primer aspecto y el más importante del funcionamiento eficaz de un equipo es identificar las funciones de los roles interdisciplinarios.

En segundo lugar, es importante el apoyo mutuo al reconocer las habilidades y los talentos de cada persona, independientemente de la disciplina y los comentarios sobre un trabajo bien hecho. Esto puede ser un proceso estimulante y desafiante ya que los miembros del equipo de tratamiento continuan aprendiendo y mejorando sus habilidades clínicas y se convierten en maestros mutuos.

El tercer aspecto del funcionamiento satisfactorio de un equipo es la educación. El coliderazgo entre las disciplinas y una educación u orientación didáctica de los nuevos miembros del personal,  conducen a un mejor conocimiento de la terapia ocupacional.

El cuarto aspecto del funcionamiento del equipo es el manejo de la resolución de conflictos que comprende un enfoque sistemático de la resolución de problemas :

         Reconocer el problema
         Determinar el momento y las personas óptimas para resolverlo
         Definir y priorizar el problema
         Identificar soluciones 
         Ejecutar y evaluar el plan

Los miembros centrales del equipo de geriatría son : geriatra, enfermera, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, trabajador social, cada uno de ellos va a desarrollar su tarea y realizar su tratamiento desde su conocimento.
 

    El geriatra conduce la evaluación geriátrica, efectúa el diagnóstico geriátrico, obtiene los antecedentes médicos, realiza el examen físico, desarrolla y coordina la asistencia para los problemas médicos y aconseja al equipo sobre las precauciones médicas.
    La enfermera evalúa las necesidades de enfermería, administra las medicaciones, y documenta el comportamiento diario del paciente.
    El fisioterapeuta se encarga de la valoración y entrenamiento del movimiento y equilibrio del anciano y planifica un programa de actividades .
    El trabajador social se encarga de valorar y establecer contacto con la familia del paciente y comparte con el terapeuta ocupacional el diseño de las actividades de ocio y tiempo libre.
    El terapeuta ocupacional evalua el estado funcional (desempeño ocupacional), diseña las intervenciones para proteger las fuerzas del paciente y reducir sus incapacidades, también es el responsable de planificar y ejecutar un programa variado de actividades terapéuticas, esta responsabilidad puede ser compartida por otros profesionales.
La Teoría General de los Sistemas, dice : " cualquier sistema es más que la suma de los objetos que lo componen" ; de donde se deduce que es imposible entender la actuación de una parte de un elemento sin observar al sistema en su conjunto. Si aplicamos este postulado al equipo terapéutico, no podremos comprender la actuación de uno de sus miembros si no observamos al equipo en su conjunto. En esto se basa la importancia de la coordinación.

El vínculo que mantiene unido a todo el equipo en su conjunto es la comunicación, y la actuación del equipo repercute directamente sobre el paciente, objeto de nuestra actuación.
 

En geriatría es fundamental que el equipo mantenga una misma línea de actuación debido a la enorme cantidad de patología psiquiátrica que nos encontramos en las diversas instituciones geriátricas . Teniendo en cuenta que la enfermedad mental actúa sobre la personalidad y el carácter del individuo y esto varía en mayor o menor medida su conducta afectando a las areas familiar y social, es necesaria la misma actuación por parte del equipo para poder ayudar al paciente.

La interacción del terapeuta ocupacional con sus compañeros determina la personalidad de la unidad. Un grupo armónico es un grupo eficiente, y cuando las personas tratan a los demás con dignidad y respeto es más probable que traten a los pacientes de esa forma.

Los siguientes principios  ayudarán a promover la calidad de la vida laboral dentro del equipo terpéutico.
 


1. Respeto a las diferencias individuales.

No todas las personas con las que nos relacionamos proceden del mismo contexto cultural, étnico o religioso ; han tenido experiencias similares durante la infancia o el mismo nivel de educación, poseen idénticos valores e intereses. Pero eso es lo que hace a la gente tan fascinante.

2. Pensar de forma positiva

Se debe contagiar a los compañeros de trabajo energía y actitud positiva. Debemos ser conscientes de lo que hacemos y decimos. Debemos percatarnos del efecto que tienen nuestros actos sobre los demás.
Quejarse y hablar mal de las personas no suele conducir a nada bueno, lo único que logra es desmoralizar al equipo. Por lo tanto si existe algún problema con un compañero, hay que hablar con él directamente.

Cuando se sienta frustrado por el trabajo, el ambiente, la calidad laboral o la organización, transmita sus preocupaciones a personas que puedan ayudarle a hacer algo al respecto. Hable con compañeros que piensen de forma constructiva, o con su mando inmediato o con la dirección si es necesario.

Hay que tomar la iniciativa para mejorar las cosas o realizar sugerencias positivas ; si tiene alguna queja plantéela de forma constructiva.

3. Ser agradables con los compañeros

Una sonrisa o un "hola" ayudan a que la gente se sienta a gusto y desee cooperar. Rompa el hielo ; establezca contacto ocular. Exprese interés por los demás. Suscite opiniones, ideas y puntos de vista. Pida consejo. Haga saber a quienes le rodean que se interesa por ellos, no tanto como miembros del equipo que pueden ayudarle en el trabajo, sino como personas.

4. Escuche

Esté realmente atento a lo que dice la gente. Cuando alguien se queja, habla en voz alta o se enfrenta a usted, preste atención y procure por todos los medios no adoptar una actitud defensiva.

5. Sea agradecido con los demás

No se averguence nunca de decir gracias. Demuestre su reconocimiento por lo que otros han hecho por usted.
Hágalo por escrito si lo prefiere. Una nota de agradecimiento es una forma tangible y muy positiva de decir a alguien lo mucho que ha apreciado su ayuda.

6.  No tenga reparos en ayudar

Aunque no sea su trabajo, intervenga y mitigue la presión de algún compañero, se lo haya pedido o no. A fin de cuentas todos forman parte del mismo equipo. Si se establece una relación de ayuda mutua, pueden realizarse todos los trabajos y los pacientes salen beneficiados. La cooperación es contagiosa, lo que se da se recibe.

7. Actue con el propósito de su trabajo

Complete todas y cada una de sus tareas. Cumpla los plazos y sea fiel a sus promesas. Todo lo que deja de hacer usted tiene influencia sobre sus compañeros.

8.  Respete el tiempo y las prioridades de la gente

No distraiga a los compañeros innecesariamente. Si tiene que interrumpirles, pregúnteles si es un momento oportuno. Sea considerado con el tiempo de los demás, y permanezca atento a cualquier indicio de que tienen prisa y quieren reintegrarse al trabajo.

9. Admita sus errores

Todos cometemos errores. Admita sus equivocaciones abiertamente -ya sea un descuido o una decisisón imprudente- y pida disculpas.
La gente será mucho más comprensiva cuando usted asuma la responsabilidad de sus acciones, en lugar de intentar cubrirlas o dar excusas.

10. Pondere otros aspectos de su vida

Demasiadas personas convierten el trabajo en el centro de su vida y le dan preeminencia sobre cualquier otro interés. El resultado es que cuando algo va mal en el trabajo, la situación adquiere magnitudes desproporcionadas. Una pequeña diferencia con alguno de los compañeros puede convertirse en la cosa más importante de su vida.

Por otra parte si se desarrollan intereses distintos, es más probable que pueda mantener una perspectiva correcta sobre las situaciones. También ampliará su campo de experiencias personales, lo que permitirá desenvolverse con mayor eficacia e interactuar de forma más satisfactoria en el trabajo.


 

Estrategias a seguir con la "irritación" de otra persona

· Reconocer la irritación de la otra persona es hacer ver que le comprendes.

· Escuchar cuidadosamente. Antes de responder, aguardar a la persona a que exprese su irritación.

· Mantener una actitud abierta acerca de qué es lo que está mal y qué es lo que debería hacerse hasta decidir iniciar una investigación.

· Ayudar a la persona a aforntar la situación cuando percibe su mal comportamiento.

· Si es posible, invitar  amablemente a la persona a un área privada.

· Sentarse con la persona para hablar con calma

· Mantener un tono de voz calmado y bajar el volumen.

· Reservar los propios juicios acerca de lo que debería y no debería hacer la persona irritada.

· Empatizar con la persona irritada sin necesidad de estar de acuerdo con ella, una vez que su hostilidad se ha reducido.

· Expresar los sentimientos propios después del incidente y pedirle que en sucesivas ocasiones se conduzca de otro modo.

· Pedir ayuda a otra persona si percibe que no puede afrontar la situación.













 
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