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ARTÍCULOS
Ejercicio y Edad
Destruyendo mitos
Pamela E. Toto
Exercise and Aging. Debunking the Miths
O.T. Practice. January 26, 2004 (10-15)
Adaptación al español por Rosa Matilla Mora.
Terapeuta ocupacional.
infoportal@terapia-ocupacional.com
Pamela E. Toto. Terapeuta ocupacional, ha
trabajado en la práctica clínica de la terapia ocupacional con personas
mayores durante más de 14 años, actualmente se dedica a la atención
domiciliaria en el ámbito comunitario y es además profesora a tiempo
parcial en la Universidad de Pittsburg. Con anterioridad trabajó como
entrenadora en el VIGOR Program, un programa de fortalecimiento a largo
plazo. También es instructora de fitness por el American Council on
Exercise, y entrenadora de personas mayores desde 1992. Actualmente
colabora en la AOTA ( American Occupational Therapist Association) en la
sección de Gerontología.
Pasada la fiesta de Noche Vieja , el día de Año
Nuevo marca el comienzo de nuevos y buenos propósitos. Para mucha gente
este objetivo es el de mejorar su salud a través del ejercicio físico.
En los Estados Unidos existe un conjunto de objetivos para promover la
salud y prevenir la enfermedad llamado " Healthy People 2010"
que incluye la actividad física y el control del peso como dos de sus
diez indicadores de salud principales (1). De acuerdo con el Instituto
Nacional de Envejecimiento ( National Institute of Aging), la combinación
de la falta de ejercicio y una dieta inadecuada, constituye la segunda
causa de muerte en este país (2).
Existen organizaciones que trabajan desarrollando
programas de salud para jóvenes y adultos jóvenes, pero es muy
importante no olvidar a los mayores.
Es de sobra conocido que las estadísticas de
envejecimiento en los EEUU y en el mundo preconizan para el 2030 que el
número de personas de 65 y más años alcanzará los setenta millones, y
el segmento de población que crecerá más rápido será el de 85 y más
años (3). Actualmente se estima que tres millones de personas tienen
limitaciones en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) (3).
Según el Departamento de Salud y Servicios Sociales de los EEUU ( U.S.
Department of Health and Human Sevices), sólo la tercera parte de los
ancianos cumplen con los niveles recomendados de ejercicio moderado (4).
No es extraño escuchar a muchos de nosotros utilizar el término
envejecer como una excusa para el declive de la salud y las actividades
funcionales. Las investigaciones actuales reflejan que esto no es cierto
aunque estas creencias persisten.
Por qué la Terapia Ocupacional
Para muchos terapeutas ocupacionales satisfechos de
volver a las raíces sobre la ocupación, la idea inicial de este
artículo centrado en el ejercicio físico les puede parecer un paso
atrás por el enfoque biomecánico y menos holístico, sin embargo esto no
es así.
El Marco de Referencia de la Práctica de la Terapia Ocupacional
identifica el ejercicio físico, directa o indirectamente como un área
potencial de ocupación que entra dentro de nuestro campo de actuación
(5).Tal como subrayan los Marcos de Referencia y la OMS en su ICF (International
Classification of Functioning, Disability and Health) (6) para los
clientes que consideran el ejercicio físico como una ocupación en sí
misma, la importancia que le dan a realizar dicha ocupación va más allá
de la independencia en el arreglo personal, lo que nos hace tener en
cuenta a este tipo de mayores que están "en forma". Para los
terapeutas ocupacionales que utilizan el ejercicio físico en su práctica
diaria es un aspecto ético asegurarse de que están exigiendo el máximo
a sus clientes dentro de los límites apropiados y del modo más
eficiente. Por último nuestro Marco de Referencia identifica la salud, el
bienestar, la prevención y la calidad de vida como resultado potencial de
la intervención de la terapia ocupacional. El ejercicio físico en los
mayores puede repercutir positivamente en las tres áreas de desempeño (autocuidados,
productividad y ocio).
Los datos lo demuestran
Mientras que la edad cronológica nos hace sentirnos
más viejos, la edad fisiológica y biológica refleja de forma más
exacta los cambios ocurridos en nuestro cuerpo a lo largo del tiempo.
La edad biológica hace referencia al número de divisiones celulares
programadas genéticamente (7).
La edad fisiológica describe el declive gradual y progresivo de
"reserva" de nuestros órganos y sistemas generales (8).
A menudo vemos los efectos del envejecimiento fisiológico en la
dificultad de algunos ancianos para adaptarse al estrés (p.ej. dificultad
para adaptarse a los cambios de temperatura, facilidad para deshidratarse,
vulnerabilidad ante los virus). Aunque el envejecimiento fisiológico
empieza en la tercera década de la vida, la velocidad real del declive
varía mucho de una persona a otra, incluso dentro de los sistemas del
propio individuo (9). El impacto de las enfermedades y los factores
extrínsecos como la dieta, el estilo de vida y los niveles de actividad,
nos permiten observar que a pesar de lo que pudiera parecer ¡las personas
nos hacemos más heterogéneas que nuestras edades!
Estudios actuales avalan con firmeza la creencia de
que el mayor declive en la fuerza, resistencia y en el desempeño de las
ocupaciones se asocia al desuso (10). La pérdida de la resistencia,
también conocida como capacidad para el ejercicio aeróbico o volumen
máximo de oxígeno (VO2max), es debido, al menos en parte, a la pérdida
de la masa muscular e incremento de la masa adiposa (11). A pesar de los
cambios que produce el envejecimiento en términos absolutos tales como el
descenso de la velocidad máxima del latido cardiaco y disminución de la
capacidad vital, estudios longitudinales comparan personas que realizan
ejercicio físico regularmente con personas sedentarias, demostrando un
declive significativamente menor en el VO2max en los que realizan
ejercicio físico (12). El envejecimiento relativo a la atrofia muscular,
también conocido como sarcopenia, está influido por los cambios que
produce el envejecimiento, lo que incluye la pérdida de unidades motoras
y la aparición de procesos neuropáticos que afectan negativamente a la
función muscular (10) (13). Sin embargo, también se ha comprobado que
las fibras musculares más afectadas por la atrofia son las de Tipo II o
de contracción rápida (FT) y no las del Tipo I que se usan con más
frecuencia para las ocupaciones y actividades más comunes de los ancianos
(9) (10) (13). Añadido a esto, las investigaciones también revelan que
la atrofia del músculo puede ocurrir a cualquier edad y que algunos de
estos efectos pueden ser reversibles con la realización de ejercicios de
resistencia adecuados (14) .
Numerosos estudios prueban la importancia del
ejercicio físico en los ancianos para enlentecer el proceso de
envejecimiento fisiológico y mejorar la capacidad para el ejercicio y la
salud en general a pesar de la edad o de la discapacidad. Un estudio
contrastado invalida varios mitos sobre el envejecimiento, aplicando la
teoría del fortalecimiento de la resistencia máxima a una población
anciana frágil llevado a cabo por personal cualificado, la Dra. María
Fiatarone y cols. realizaron un programa de ejercicio físico con 100
ancianos frágiles utilizando un entrenamiento de fuerza a alta intensidad
(el 80% de la capacidad máxima para la resistencia al ejercicio de cada
participante); la fuerza media de los participantes aumentó un promedio
de un 115% en 10 semanas y mostraron mejoría en la movilidad general y
los autocuidados. El promedio de edad de los participantes era de 87 años
(15).
Otros estudios han mostrado que otros beneficios significativos del
entrenamiento de la fuerza en ancianos son la prevención de la pérdida
de masa muscular y osteoporosis, así como el aumento de densidad del
hueso a través de ejercicios apropiados (16) (17).
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Beneficios Fisiológicos del Ejercicio Físico
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Disminución del ritmo cardiaco
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Disminución de la presión sanguínea
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Aumento del funcionamiento cardiaco
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Aumento general de la fuerza
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Aumento de la resistencia muscular
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Aumento de la rapidez del movimiento y agilidad
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Aumento de la densidad ósea
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Aumento de la flexibilidad
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Mejora la postura
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Aumento del metabolismo
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Disminución del estreñimiento
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Aumento del oxígeno en varios tejidos corporales
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Disminución del edema
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Además de los beneficios fisiológicos los mayores
pueden mejorar psicológicamente si hacen ejercicio de forma regular,
disminuyendo los síntomas depresivos, aumentando la autoestima,
aumentando de la sensación de bienestar, disminuyendo el estrés y la
tensión, teniendo oportunidades de socialización y un mejor equilibrio
del número y tipo de ocupaciones (18). En un estudio que realizó la
Universidad de Washington en St. Louis, se entrevistaron a 1.700 ancianos
y encontraron un número significativo que experimentaban una mejoría en
su salud emocional en general después de haber participado en un programa
de ejercicio físico (19).
Actividad, ejercicio y personas mayores
El primer paso para integrar las consideraciones
asociadas a la actividad dentro de la práctica de la terapia ocupacional
es el desarrollo de una profunda comprensión de los beneficios
psicológicos y fisiológicos del ejercicio en los ancianos. El
conocimiento de los diferentes tipos de ejercicios y los beneficios
asociados a ellos, así como las precauciones que hay que tener en cuenta
según las enfermedades específicas, es fundamental no sólo para tener
seguridad, sino también para ganar la confianza de los clientes. Un
informe reciente examina porqué los ancianos no hacen ejercicio y
encuentra que cerca del 50% de los participantes del estudio temen al
dolor de pecho o a la disminución de la respiración (20).
Se han realizado investigaciones sobre el beneficio de formar a los
pacientes, demostrando que el consejo o asesoría produce una mejoría en
los niveles de actividad de los pacientes mayores (21).
Antes de revisar los diferentes tipos de ejercicios
que pueden ser apropiados a los clientes, es necesario en primer lugar
establecer la diferencia entre actividad física y ejercicio físico. El
Instituto Nacional sobre Envejecimiento (National Institute of Aging)
define la actividad física como "cualquier movimiento voluntario que
quema calorías"(2).
Ejercicio físico, en cambio, es una actividad física que sigue un
formato planeado: realizado con movimientos repetitivos con el objetivo de
mejorar o mantener una o más áreas específicas con salud física (2).
Es importante reconocer que la actividad física y el ejercicio físico
deberían ser ambos componentes valiosos para un estilo de vida saludable
en las personas mayores. Los beneficios que se derivan de participar en
ocupaciones específicas serán distintos, y todas las actividades no
serán iguales con respecto a sus resultados.
Tipos de Ejercicio
Para el entrenamiento de las personas mayores el
ejercicio físico se divide en cuatro categorías: ejercicios aeróbicos,
de entrenamiento de la fuerza, de flexibilidad y de equilibrio y
coordinación.
| Ejemplos de ejercicios en función del tipo
(22)
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Ejercicios Aeróbicos: Andar, correr, step aeróbico, tenis, esquí, cavar
o excavar con pala, nadar, montar en bicicleta.
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Ejercicios de Fuerza: Circuito de máquinas de musculación, levantamiento
de pesos, Método Pilates, ejercicios con pesas.
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Ejercicios de Flexibilidad: Yoga, Tai Chi, Método Pilates, ejercicios con
balones grandes, ejercicios en el agua, facilitación neuromuscular
propioceptiva (PNF)
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Ejercicios de Equilibrio y Coordinación: Tai Chi, tablas de equilibrio,
Método Pilates, Kickboxing. |
Ejercicio Aeróbico
El ejercicio aeróbico, también llamado ejercicio
de resistencia, requiere la participación de las grandes masas musculares
con poca tensión y con el suficiente oxígeno para mantener la actividad
durante un tiempo (23). Para aumentar la resistencia, el Instituto
Nacional sobre Envejecimiento (National Institute of Aging) recomienda que
los ancianos hagan actividad o ejercicio aeróbico de forma gradual
empezando por 5 minutos, o que no les exija demasiado esfuerzo. Después
de que el cliente pueda tolerar un nivel de moderado a vigoroso que
aumente su respiración y ritmo cardiaco, podría mantener la actividad
durante 10 minutos e ir aumentando hasta 30 minutos de ejercicio aeróbico
al día. (2)
Entrenamiento de la Fuerza
Como profesionales de la terapia ocupacional nos
resulta fácil valorar la importancia que tiene el ejercicio aeróbico
debido a la alta frecuencia con que observamos la falta de resistencia
como primer factor limitante en el momento de realizar diversas
ocupaciones como la preparación de alimentos o la ducha. Sin embargo, el
entrenamiento de la fuerza es con frecuencia un concepto difícil de
"vender" a los profesionales de la salud que trabajan con los
mayores. Es difícil imaginar a la tradicional viejecita pequeñita con
pelo blanco y gafas levantando 5 kg. de peso con los brazos. Como se ha
dicho anteriormente, la mayoría de las investigaciones respecto a la
fuerza y la edad afirman que la atrofia muscular se produce
fundamentalmente por el desuso. En la población geriátrica la
inactividad es producida por el hábito o como respuesta a una enfermedad,
discapacidad o lesión. Si se pierde la fuerza física suficiente, los
mayores pueden perder no sólo la habilidad para participar en ocupaciones
que ellos eligen tales como su autocuidado o el manejo de su hogar, sino
también puede disminuir la resistencia a traumatismos como las caídas
(24), en términos comunes se puede decir que los ancianos con respecto a
sus capacidades físicas pueden "usarlas o perderlas".
Existen cuatro principios básicos del entrenamiento
de la fuerza:
· Sobrecarga o de incremento progresivo de la carga: Es necesario
aumentar el estímulo de una carga de forma progresiva.
· Versatilidad: Diversos tipos ejercicios pueden trabajar similares
grupos musculares evitando la monotonía, la fatiga y el aburrimiento. La
variedad del entrenamiento es necesaria para mejorar las respuestas del
deportista.
· Reversibilidad: Los beneficios del entrenamiento se pierden a menos que
se siga entrenando. Cada deportista responde de forma diferente a cada
carga.
· Especificidad: El resultado del entrenamiento está vinculado al tipo
de ejercicios aplicados a músculos específicos. El entrenamiento de la
fuerza debe de ser elegido convenientemente con las demandas de cada
deporte.
Cuando se empieza a entrenar la fuerza, los cambios fisiológicos pueden
ser divididos en dos fases. Durante la 1ª fase , la fuerza mejora debido
al reclutamiento de unidades motoras que ayudan a la contracción muscular
y mejoran la sincronización de la activación. En otras palabras, el
cuerpo reaprende a usar masa muscular existente del modo más eficiente.
Después de 6 u 8 semanas de un programa de entrenamiento de fuerza,
aparecen fibras musculares de los Tipos I y II produciendo un músculo
hipertrofiado (14). Además se produce un incremento del metabolismo basal
que contribuye a disminuir el tejido adiposo y a aumentar el tejido
muscular (11). El fortalecimiento muscular en los ancianos se puede ver
mejorado por un apropiado entrenamiento de la resistencia. El incremento
de la fuerza puede permitirles participar con mayor facilidad en
actividades mantenidas a lo largo del tiempo, como caminar o subir
escaleras que generalmente no exigen un máximo esfuerzo del sistema
musculoesquelético (25). A largo plazo y con una participación
continuada de un programa de fortalecimiento, los músculos aumentan y se
vuelven más activos, como resultado se obtiene un aumento de la
producción de diferentes enzimas beneficiosos que ayudan a los músculos
a "usar el fuel y deshacerse de las sobras".
El conocimiento de la evidencia en cuanto al entrenamiento al esfuerzo
necesita que evaluemos nuestros patrones de práctica para asegurarnos de
que estamos aplicando los niveles óptimos de resistencia; ejercitando
aquellos músculos específicos que limitan la función; considerando
otras formas alternativas de fortalecimiento tales como los ejercicios
isométricos o excéntricos para maximizar la respuesta muscular; e
intentando estrategias para que mantengan los programas de ejercicio y sus
beneficios más allá del tiempo que estén en el programa de tratamiento
de terapia ocupacional.
Cuando las circunstancias del tratamiento (económicas o de prescripción)
nos impiden abordar una restauración de la función óptima a través de
ejercicios de fortalecimiento, puede ser necesario focalizar más la
atención en adoptar estrategias compensatorias y de este modo alcanzar
los objetivos de la terapia ocupacional.
Flexibilidad
La flexibilidad se define de diversas formas, algunos la consideran como
el recorrido máximo que tiene una articulación, otros como los cambios
en la longitud y tensión del músculo o grupo muscular. Las
investigaciones han examinado la relación directa existente entre la
flexibilidad y la independencia en las actividades de la vida diaria (AVD)
en las personas mayores, no obstante los terapeutas ocupacionales que
trabajamos con frecuencia con los ancianos vemos la incapacidad para
doblar el tronco, cuando se ponen los calcetines o no pueden hacer una
rotación interna de hombro para abrocharse el sujetador o quitarse con
facilidad un jersey de cuello alto, la evidencia anecdótica apoya la
correlación. La pérdida de flexibilidad en un mayor puede ser debido a
múltiples causas, pero las más frecuentes son el cambio en el tejido
conectivo y la pérdida del recorrido articular completo (26).
La industria del "fitness" reconoce varios tipos de
estiramientos para la flexibilidad, y aunque la evidencia parece
inconclusa respecto a qué tipo proporciona el mayor beneficio, la
investigación señala que los estiramientos estáticos son percibidos por
unos participantes sometidos a estudio como la forma más efectiva y menos
lesiva (27).Los aspectos clave de los estiramientos estáticos incluyen lo
siguiente: estire sólo los músculos "calientes", evite las
sacudidas o rebotes, estire sólo hasta el punto medio de tensión y
mantenga el estiramiento entre 10 y 30 segundos. Se recomienda que se
realicen estiramientos 3 días por semana para mantener los niveles de
flexibilidad y de 5 a 7 días por semana para aumentar la flexibilidad.
Las zonas específicas que se deben estirar a medida que se envejece son
el pecho, los músculos de las pantorrillas, muslos, zona baja de la
espalda, cuello y hombros (27).
Equilibrio y Coordinación
El equilibrio es el más complejo de los 4 componentes del ejercicio
físico debido a que exige la integridad del sistema nervioso central (SNC),
sistema nervioso periférico (SNP), el sensorio y sistema
musculoesquelético.
Aunque no existe una evidencia clara de cuál es el comportamiento motor
que debe ser entrenado para mejorar el equilibrio, las investigaciones
apoyan que existe una relación entre el equilibrio y la fuerza. Los
estudios relacionan directamente una disminución de la fuerza con una
pérdida del equilibrio y un aumento de las caídas (28).
Hoy la industria del fitness denomina al equilibrio y la coordinación a
través del término "core conditioning". Definido como una
clase de entrenamiento que se centra en los músculos profundos del
cuerpo, aquellos que sujetan la columna, la pelvis, las caderas y los
hombros. Este entrenamiento incluye actividades que exigen del cuerpo
mayor equilibrio, sensación propioceptiva y estabilización (29).
Consideraciones prácticas
¡No es complicado realizar ejercicio físico cuando se trabaja con
ancianos! Si está realizando una valoración de las ocupaciones de su
cliente, rápidamente obtendrá la información de la actividad física o
ejercicio físico que realiza habitualmente.
Hágale preguntas como:
¿Realiza usted ejercicio de forma habitual?
¿Cuáles son sus objetivos para encontrarse bien de salud?
¿Qué tipo de actividades físicas son importantes para usted, con
cuáles se siente usted bien?
Sobre la base de estas respuestas, puede decidir el tipo de ejercicios que
pueden ser incluidos en el plan de tratamiento. Muchos terapeutas
ocupacionales utilizan el ejercicio terapéutico como una actividad
preparatoria a la actividad ocupacional.
Como cualquier otra
intervención, el tiempo que se dedique a utilizar el ejercicio físico
dependerá de sus propios conocimientos y habilidades sobre esta materia.
El hacerle ver al cliente la necesidad de practicar ejercicio
habitualmente y recomendarle que acuda a actividades deportivas de su
comunidad, o ayudarle a realizar una planificación que le permita
disponer de tiempo para hacer ejercicio, puede ser tan valioso como el
mejorar su calidad de vida mediante la aplicación de un programa
específico de ejercicios de mejora de algún área de ocupación.
Si elige un programa comunitario de ejercicio físico para mayores, es
importante buscar a fondo información adicional sobre las enfermedades
específicas y sus recomendaciones y contraindicaciones, las opciones de
equipamiento y cuestiones legales. En este proceso son útiles los
monitores de gimnasia y las organizaciones nacionales de fitness. |
El Impacto de la Enfermedad
A menudo, los ancianos, así como sus cuidadores, piensan que el ejercicio
físico no es una buena opción para ellos debido a las diversas y
múltiples enfermedades crónicas que padecen. Si no tenemos la formación
suficiente, podemos cometer el error de desestimar los beneficios que
proporciona el ejercicio físico. Se ha demostrado que mejora la salud de
personas que padecen diabetes, enfermedades cardiacas, osteoporosis,
artritis, enfermedades respiratorias y patología mental incluido el
estrés(9) (30). Después de la aclaración y guía médica, el terapeuta
ocupacional puede acceder fácilmente al programa de ejercicios de
condiciones específicas con criterios, parámetros y precauciones
adaptadas a cada persona. (Ver abajo). Por ejemplo, a los clientes con
diabetes Tipo II se les estimula a participar en ejercicios aeróbicos
durante 30 minutos al día de 5 a 7 días por semana, estos pacientes
necesitarán tener un especial cuidado con sus pies, deben tener a mano
algún azucarillo por si lo necesitaran, deben evitar hacer gimnasia fuera
del gimnasio cuando el clima sea muy extremo.
Integrar el ejercicio en la práctica
Una vez refrescados estos conocimientos con respecto a los beneficios del
ejercicio físico en los mayores, podría estar preguntándose todavía
cómo integrar esta información dentro de su práctica diaria en el
servicio de terapia ocupacional. Existe diversas maneras de incorporar
estos conceptos; su estrategia dependerá de cómo tenga organizada su
práctica; o cómo sea su filosofía del tratamiento, lo más importante
son las metas u objetivos de su paciente. Si su evaluación y el
subsiguiente análisis del desempeño ocupacional revela que las
limitaciones son reversibles en la exigencia del desempeño de habilidades
o actividades, entonces el ejercicio puede servir de preparatorio o una
actividad adjunta para aumentar la habilidad del cliente y estimularle en
sus ocupaciones y objetivos principales (31). Por ejemplo, si realiza un
programa de fortalecimiento de las extremidades superiores, puede ser que
mejoren las posiciones de sentado a de pie durante la tareas en el
inodoro. En este caso el ejercicio terapéutico continua siendo utilizado,
documentado y podría estar cubierto por un seguro médico. Si su
análisis revela limitaciones en el desempeño ocupacional debido al
resultado de patrones de conducta, como el hábito de ser extremadamente
sedentario, la terapia ocupacional puede estar indicada para estimular al
cliente a que haga ejercicio físico a través de la educación y la
supervisión. Esto podría considerarse como una intervención educativa
del servicio de terapia ocupacional. Existen clientes que pueden necesitar
estrategias compensatorias como la utilización de una ayuda técnica para
ponerse los calcetines o un servicio de comidas a domicilio (Meals and
Wheels) porque tienen poca resistencia en un periodo de tiempo corto y que
en un tiempo futuro serán capaces de volver a la normalidad porque su
salud va mejorando así como su flexibilidad y capacidad aeróbica a
través del programa de ejercicios.
Los terapeutas ocupacionales pueden influir en el contexto directa e
indirectamente con respecto al ejercicio físico. Recomendando a los
clientes un equipo y un espacio adecuados mejorarán directamente su
participación durante la intervención terapéutica. Un programa de
ejercicios que consista en tener solamente unas pesas de medio Kg. no va a
ser la panacea para el tratamiento de varios tipos de pacientes. En lugar
de esto, se puede influir en el clima social desarrollando un programa de
ejercicios enfocado a la comunidad y a largo plazo, que supone realizar un
programa de ejercicio como una forma atractiva de participación. ¡A qué
abuela no le gustaría decir a su nieta de edad escolar que ella también
practica yoga y se siente estupenda!
Es cierto que muchas personas mayores consideran el ejercicio como una
ocupación importante y ellos lo conceptúan como un hábito dentro de las
AVD instrumentales (mantenimiento y control de la salud), como un juego, o
sea ocio, o como una forma de participación social.
Como terapeutas ocupacionales podemos utilizar el ejercicio físico tanto
dentro de un modelo de prevención como en un modelo de rehabilitación.
Nuestro Marco de Referencia nos obliga a eliminar los mitos que existen
sobre el ejercicio físico en la personas mayores y potenciar su práctica
animando a nuestros clientes a que adopten patrones de vida activos al
margen de la edad que tengan.
Sitios Web:
Ejercicio Físico según condiciones específicas de enfermedad.
Ejercicios para enfermos con EPOC (Enfermedades Respiratorias)
http://www.aarc.org/patient_education/tips/exercise.html
Sociedad Americana de pulmón
http://www.lungusa.org/site/pp.asp?c=dvLUK9O0E&b=22542
Sociedad Americana de Cáncer http://www.cancer.org/docroot/MIT/MIT_2_1x_exerciseToStayActive.asp
Sociedad Americana de Diabetes
http://www.diabetes.org/weightloss-and-exercise.jsp
Sociedad Americana del Corazón
http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=1200000
http://www.americanheart.org/
Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades musculoesqueléticas y de
la Piel
http://www.niams.nih.gov/hi/topics/arthritis/arthexfs.htm
Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple
http://www.nationalmssociety.org/site%20map.asp
Fundación Nacional de Osteoporosis
http://www.nof.org/prevention/exercise.htm
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