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Julio 2007 Desde el Portal queremos recordar
al Dr. Jiménez Herrero, recientemente fallecido en La Coruña. Agradecemos al Dr. Fernando Perlado el artículo que ha escrito y nos ha permitido publicar.
Elogio a la memoria de Cuando conocí a Fernando Jiménez
Herrero él se estaba fabricando una memoria de la vida con los apuntes de
innumerables lecturas, restos de conversaciones y observaciones llevadas a
cabo durante sus muchos viajes por esos mundos. Guardaba Fernando la
memoria en un rincón de su privilegiado cerebro, al abrigo de lluvias y
vientos. Le dije, en sueños: ¿Te gustaría tener, como Hermann Soergel
en el cuento ficción de Borges, la memoria de Shakespeare? Hube de
explicarle que se trataba de una metáfora, como la referida a la sortija
en poder de un pordiosero que permitía entender la lengua de los
pájaros, de valor tan inapreciable que no pudo nunca venderla. Le hacía
ver que su memoria era tan excelente que podría optar a ser la memoria de
otros, no sólo de sus contemporáneos sino también de personas
anteriores a él que hubiesen deseado transmitir mensajes al futuro. Dijo
que sí. Y durante el sueño tomó pluma, tintero, lápiz, papel, máquina
de escribir, ordenador, fue a una mesita y de ella extrajo diminutas
fichas cuidadosamente ordenadas por nombres, fechas, direcciones y temas,
fotografías en blanco y negro, recortes de periódico, reproducciones de
programas y pósters, recuerdos ya olvidados por la mayoría de todos
nosotros, que utilizamos nuestro cerebro como un palimpsesto, escribiendo
cada nueva escritura sobre una escritura anterior, y comenzó a redactar
la memoria de medio siglo de congresos y reuniones nacionales, la
evolución de la institucionalización de los ancianos en España, el
resumen de lo acontecido en cada año gerontológico, que por esta
cualidad o adjetivo se llamaban las idas y venidas de los personajes
conocidos en el mundo de nuestra especialidad, todo ello sin temor a
acelerarse o a perder el ritmo. Como Fernando era muy creativo, junto al
cúmulo de tanto detalle tan bien organizado en los cajones del despacho,
utilizó la región artística de su memoria para escribir sobre Alejandro
Casona, sobre la vejez de Goya, sobre pintura naíf, sobre muchos otros
temas que aparentemente quedan al margen del quehacer diario y son, en
realidad, lo que más nos justifica. Quiero decir con ello que de todas
las vidas de Jiménez Herrero la más sensible para mí fue la literaria y
artística, y me gustaría que así constase en homenaje a su persona. Fernando Perlado Ortiz de Pinedo |
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