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ARTÍCULOS
Abril 2005
Musicoterapia:
La utilización de las actividades musicales
en el campo de la Psiquiatría
Ponencia presentada en el
Congreso Virtual
de Psiquiatria.com año 2005
PONENTE
Iratxe Pérez Elizalde
Terapeuta Ocupacional (CEU de Talavera de la Reina) y
Musicoterapeuta (Diploma de Formación Superior en Musicoterapia, UAM de
Madrid)
Musicoterapeuta de la Escuela Municipal de Música y Danza Eusebio
Rubalcaba de Talavera de la Reina (Toledo).
Email: iratxe468@hotmail.com
RESUMEN:
Pocas personas se resisten al poder de los sonidos y de la
música. Casi todas encuentran un tipo de música que les gusta o les
parece interesante.
La música nos envuelve a lo largo de toda nuestra vida, ya desde el
vientre materno, y nos acompaña a cualquier lugar del mundo donde
vayamos.
Este artículo simplemente intenta dar forma a "algo" que de
forma innata desde siempre hemos sabido. La música tiene unas cualidades
que la hacen especial en sí misma: es un arte flexible, tiene la
capacidad de movilizar nuestras emociones, pensamientos, sentimientos,
recuerdos, puede activarnos o relajarnos, es un medio de comunicación muy
cercano, se puede combinar fácilmente con otras artes, etc.
La utilización de actividades musicales en psiquiatría puede
llevarnos a una mayor motivación, implicación y participación de los
usuarios y debido al gran potencial de la música como herramienta de
trabajo podemos utilizarlas para intentar conseguir una gran variedad de
objetivos terapéuticos.
Palabras clave: Actividad;
Musicoterapia; Música
Key words: Activity; Music Therapy; Music
INTRODUCCIÓN
Tan profundo es el efecto de la música sobre las
emociones humanas y tan impresionantes los aparentes cambios que algunas
veces produce en la personalidad, que uno no se sorprende al encontrar en
la historia de la psicología y de la psicoterapia una cantidad
considerable de estudios referentes al uso de la música en psiquiatría.
Probablemente los primeros intentos se llevaron a cabo en el "Walter
Reed Hospital" durante la Segunda Guerra Mundial debido al gran
numero de pacientes que necesitaban tratamiento psiquiátrico.
Afortunadamente, las primeras investigaciones con sentido pragmático
fueron desarrolladas por un equipo permanente, organizado por una de sus
participantes, Miss Papere, quien creó la "Music Research Foundation"
(Catell y Saunders, 1954)
La utilización clínica de la Musicoterapia en el entorno psiquiátrico
varía tanto como los propios pacientes. Los síntomas pueden ir desde el
aislamiento social a la agresión, desde la euforia a la depresión.
Algunos pacientes pueden tener una orientación a la realidad pobre; otros
pueden ser totalmente conscientes de sus circunstancias actuales. Algunos
trastornos duran poco, otros recurren intermitentemente y otros tienden a
ser crónicos.
Además, los trastornos emocionales pueden
variar enormemente, con algunos problemas que aparecen primero en la
infancia; otros tienden a surgir principalmente en la edad adulta. Dada
esta variedad entre los pacientes, ¿cómo selecciona un
musicoterapeuta las intervenciones que son apropiadas para los diferentes
tratamientos?
En parte, el hecho de que la música se puede utilizar en una gran
variedad de programas de tratamiento se debe a su flexibilidad como
arte. La música puede ser significativa en diferentes edades y puede
tener numerosas funciones en la sociedad (Davis, Gfeller y Thaut 2000,
pp.109-110).
Merriam ha nombrado las diez siguientes funciones de la música:
(1) respuesta física, (2) comunicación,
(3) expresión emocional, (4) representación simbólica, (5) refuerzo
de conformidad a las normas sociales, (6) validación de instituciones
sociales y rituales religiosos, (7) contribución a la continuidad y
estabilidad de la cultura, (8) contribución a la integración de la
sociedad, (9) placer estético, y (10) entretenimiento (Davis, Gfeller y
Thaut 2000, pp.58).
Estructuralmente la música varía muchísimo en estilo y complejidad.
Consideremos la diferencia entre una canción de cuna, una canción
popular y la Sinfonía Nº5 de Beethoven. Casi todas las personas pueden
encontrar un tipo de música que les resulte agradable e interesante. Esta
gran variedad en estilo y complejidad contribuye a que la música
sea tan accesible.
Además la gente puede participar en actividades
musicales de muchas maneras diferentes. Se puede escuchar y responder
a la música con pensamientos y sentimientos, componer música,
interpretar música y moverse con la música (Unkefer, 1990). La música
se puede sostener a sí misma como arte, o se puede combinar con palabras,
con artes plásticas, danza o drama. La música puede ser parte de una
experiencia muy emocional o estética, un catalizador para el placer y el
entretenimiento, o un estímulo para inducir a la relajación. Pensemos
sobre las muchas maneras en que la gente participa en actividades
musicales en la vida diaria. Se puede disfrutar de ella pasivamente a
través de escuchar o a través de la participación activa. La música
puede ser disfrutada por gente con poca o ninguna educación musical.
Se puede disfrutar como entidad artística
separada o con letra, con danza o como parte de un estímulo visual (por
ejemplo, la música de fondo de películas). La música se pude disfrutar
privadamente o en grupo. Todas estas características hacen que la música
sea un medio terapéutico flexible a través del cual se puede
promover un crecimiento y un cambio conductual. El apartado siguiente cita
algunas de las maneras en que la música se utiliza como intervención
terapéutica con pacientes con trastornos psiquiátricos (Davis, Gfeller y
Thaut 2000, pp.110).
USOS TERAPÉUTICOS DE LAS ACTIVIDADES MUSICALES
EN EL ENTORNO PSIQUIÁTRICO
No hay fórmulas simples para seleccionar
actividades de musicoterapia. El Musicoterapeuta necesita conocer el
diagnóstico de cada paciente; su nivel de desarrollo, edad, y entorno
cultural; el enfoque filosófico del equipo de tratamiento; el nivel de
funcionamiento; y las necesidades terapéuticas del paciente que recibe
Musicoterapia. A menudo, los participantes en terapia de grupo
representarán una variedad de diagnósticos, niveles de edad, habilidades
funcionales y entornos culturales.
Esto ofrece un reto interesante para el
terapeuta, el cual debe encontrar maneras de acomodar las necesidades de
cada paciente dentro de una sola sesión. Dadas estas complejidades, los
musicoterapeutas necesitan una preparación en cuanto a interacción
terapéutica básica y también en cuanto a los usos específicos de la
música, a fin de poder atender lo mejor posible las necesidades de estas
personas (Davis, Gfeller y Thaut 2000, pp.118)
A continuación se exponen diferentes usos
terapéuticos de las actividades musicales en el entorno psiquiátrico:
1. Escuchar y Responder a la música:
Algunas veces la gente describe que la música suena como un sentimiento
determinado. Por ejemplo, alguien puede describir la música como
triste, o quizás alegre. Alguna música puede hacer pensar en algo
concreto. Por ejemplo, una canción nos puede recordar algo que pasó
anteriormente (Davis, Gfeller y Thaut 2000, pp.110).
Ya que la música es un lenguaje emocional que evoca pensamientos y
sentimientos, puede ser un medio muy potente para ayudar a los pacientes
a ser más conscientes de sus pensamientos y sentimientos, o para
promover una conversación o una interacción social (Unkefer 1990)
En los seres humanos las sensaciones auditivas son capaces de facilitar
la evocación de memorias y estados emocionales complejos. Las personas
se afectan básicamente por sus sensaciones pero también por sus
recuerdos y por lo que anticipan (Poveda 2000, pp. 83)
Los sonidos musicales obedecen a un mundo simbólico infinito, ya que
podemos utilizar la música para evocar objetos, sueños, conflictos y/o
deseos (Martín Herrero 1997, pp.228)
2. Interpretar y Componer Música:
Los musicoterapeutas han sido preparados para ayudar incluso a gente con
ninguna educación musical a cantar, tocar instrumentos o componer
música. El acto de interpretar música puede incluir la improvisación,
donde los miembros del grupo inventan música e interaccionan entre
ellos. En otros casos, el interpretar música consistirá en tocar
composiciones ya existentes. A veces, el interpretar música va a
consistir en que un individuo o grupo de pacientes construyan una
composición nueva (Fichen 1976).
Técnicas adaptadas de enseñanza y composiciones musicales
especialmente arregladas pueden facilitar la participación de gente con
una gran variedad de habilidades y niveles funcionales.
El hacer música incluye tanto actividades musicales orientadas al
proceso como al producto. Orientadas al proceso significa que las
conductas e interacciones que ocurren mientras se hace música son el
foco principal de la terapia (Unkefer 1990).
Frecuentemente, los pacientes van a demostrar la misma clase de
conductas (tanto funcionales como disfuncionales) que exhiben en otras
áreas de su vida. Por ejemplo, durante la sesión de un grupo en el que
se canta, un paciente tímido y retraído puede tener mucha dificultad
en tomar la iniciativa de escoger su canción favorita. Por otra parte,
un paciente que está en un episodio maníaco puede ser expansivo y
dominar al grupo. Dentro de la actividad musical, el terapeuta anima a
cada paciente a probar conductas más sanas y funcionales, y pone
límites a las conductas disfuncionales. Una interacción sana y
promover conductas estructuradas son los objetivos predominantes en este
tipo de actividad.
Las actividades orientadas al producto se centran principalmente en la
creación de un producto final, como completar una composición musical
o interpretar una canción que se acaba de aprender (Unkefer 1990). Dado
que muchos pacientes tienen problemas de autoestima, el sentimiento de
haber realizado algo y la mejora de la autoestima que acompaña a este
tipo de actividad son los objetivos terapéuticos deseados (Davis,
Gfeller y Thaut 2000, pp.111-112)
3. Música y Movimiento:
La música y danza o movimiento han ido muy unidos a través de la
historia. El movimiento puede ser un medio muy potente para la
expresión personal o para realzar la autoconciencia. Además, otro tipo
de danzas sociales más estructuradas se pueden utilizar para
promocionar interacción social y la participación.
Algunas veces, se puede utilizar la música para el ejercicio
físico, como son las clases de aeróbic. La música actúa como
estímulo del movimiento ya sea en una actividad de apoyo como es la
danza folclórica, o una actividad orientada al insight como es el
movimiento expresivo (Unkefer 1990)
Cuando los sonidos se utilizan en programas de educación psicomotriz,
los sonidos graves facilitan el bloqueo del cuerpo mientras que los
sonidos agudos resultan movilizadotes (Poveda 2000, pp.83)
Son muy importantes las percusiones corporales para estos pacientes ya
que les hacen conscientes de su propio ritmo y del de los demás. La
independencia gestual es imprescindible en la vida diaria y en el
desarrollo de las funciones del lenguaje. La libre utilización del
lenguaje gestual origina el desarrollo de un modo no verbal, facilita el
desbloqueo motor, la comunicación, el diálogo y el contacto con el
mundo exterior (Verdeau y Guiraud pp.8).
4. Música Combinada con Otras Artes Expresivas:
La música se puede combinar no sólo con danza y movimiento, sino
también con artes plásticas y escritas. El estímulo musical puede
actuar como catalizador para la expresión de pensamientos y
sentimientos en un medio artístico o literario. Por ejemplo, en terapia
de grupo los pacientes pueden cooperar para dibujar un cuadro y escribir
un poema que refleje la música que se escucha en una grabación de la
pieza de Debussy "Una tarde de un Fauno". Esta actividad tiene
al menos dos objetivos terapéuticos.
Uno es animar a los individuos del grupo a expresarse a través de
un medio artístico. Otro es potenciar la cooperación de los miembros
de un grupo a la solución de problemas y a la resolución de sus
diferencias personales, a fin de crear un producto final.
Las cualidades de la música, ya sea rítmica y viva, o quieta y
contemplativa, ayudarán a generar ideas y estructurar el arte plástico
y literario (Plach 1980; Unkefer 1990).
También puede resultar muy interesante construir instrumentos musicales
con objetos cotidianos y posteriormente hacerlos sonar en grupo.
5. Música para Recreación y Diversión:
Las actividades musicales pueden ofrecer tanto a la persona sana como a
un grupo el foco para el placer personal. Estas personas pueden
necesitar habilidades de tiempo libre para llenar sus horas vacías.
Tocar música con amigos es un ejemplo perfecto. Aprender a tocar la
guitarra o el piano puede ser una manera muy divertida de pasar el
tiempo. Jugar a "Adivinar esta canción" o al "Bingo
Musical" pueden ser actividades para pasárselo bien (Davis,
Gfeller y Thaut 2000, pp.112-113)
6. Música y Relajación:
En las sesiones de Musicoterapia se puede utilizar la música para
inducir la relajación, ofreciendo unas técnicas estructuradas guiadas
para inducir un estado de relajación física y mental. Por ejemplo, la
música se puede introducir conjuntamente con varios tipos de programas
de relajación muscular (Hanser 1985). Con suficiente preparación,
incluso el sonido de una pieza musical específica se ha utilizado de
manera consistente en los ejercicios de relajación para evocar una
respuesta de relajación. La música también se puede usar para evocar
imágenes en un proceso llamado imaginación musical. Por ejemplo el
musicoterapeuta puede escoger una pieza instrumental que recuerde a los
que escuchan acontecimientos etéreos de la tranquilidad de un bosque.
Estas imágenes pueden ayudar al paciente a reducir la tensión y a
centrarse en pensamientos y sentimientos positivos (Scartelli 1989). A
un nivel más superficial, escuchar una pieza favorita relajante puede
distraer temporalmente al paciente de toda una serie de pensamientos y
sentimientos ansiosos (David, Gfeller y Thaut 2000, pp.113).
La utilización de la música descrita en los
diferentes puntos anteriores no se tendría que interpretar como un
"recetario" de cómo la Musicoterapia se lleva a cabo. Más
bien, ofrece una visión global de cómo la música se puede utilizar como
medio terapéutico. La eficacia de la actividad musical o estímulos
musicales requiere una aplicación y una implementación adecuada. Lo que
puede parecer la mejor actividad puede ser un fracaso si no se utiliza con
el paciente adecuado, o si la actividad no se presenta de manera eficaz.
La implementación exitosa de una actividad requiere la sensibilidad y
conocimiento de un profesional adecuadamente preparado. Además, la
selección de las técnicas de intervención tendría que estar basada en
las necesidades de tratamiento de un paciente o de un grupo, identificadas
a través de la evaluación inicial (Davis, Gfeller y Thaut 2000, pp.113)
En la evaluación inicial de musicoterapia se
recogen datos como canciones significativas en su vida, instrumentos
musicales favoritos, sonidos y músicas que le desagradan, estilos
musicales favoritos, ambiente sonoro en el que creció, edad, cultura en
la que ha vivido, etc.
NIVELES DE TERAPIA DE GRUPO BASADOS EN EL NIVEL
FUNCIONAL DE LOS PACIENTES
Wheeler (1983) ha propuesto tres niveles de
práctica clínica en musicoterapia para tratar las necesidades tan
variadas y divergentes de pacientes psiquiátricos:
1. Musicoterapia de apoyo, orientada a las
actividades:
Estas actividades están estructuradas muy
cuidadosamente por el terapeuta para maximizar la participación de
los pacientes, que pueden variar enormemente en cuanto a nivel
funcional y habilidad musical.
Hay un número de objetivos terapéuticos que se pueden trabajar a
través de la musicoterapia orientada a la actividad:
(1) mejorar la interacción social y tomar conciencia de los otros;
(2) mantener la orientación a la realidad, o conciencia del aquí y
ahora; (3) distraerse de las preocupaciones neuróticas u
obsesiones; (4) participar de manera apropiada y exitosa en una
actividad de grupo; (5) controlar las conductas impulsivas; y (6)
utilizar apropiadamente el tiempo de ocio (Unkefer 1990 y Wheeler
1983)
2. Musicoterapia reeducativa, orientada al proceso
y al insight:
A este nivel, la participación activa es aún más importante, pero hay
un mayor énfasis en la reflexión y en el proceso verbal sobre las
relaciones interpersonales y emociones. Por tanto las actividades están
diseñadas para promover (1) la identificación y expresión de
sentimientos, (2) resolución de problemas, (3) la toma de conciencia de
las propias conductas, y (4) la facilitación de cambios conductuales. (Davis,
Gfeller y Thaut 2000, pp.115)
3. Musicoterapia reconstructiva, de orientación
analítica y de catarsis:
A este nivel, las actividades musicales se utilizan para destapar,
soltar o resolver conflictos inconscientes (Corey 1996).
Desde un punto de vista psicológico, se puede destacar la evidencia de
la música como catarsis de emociones no expresadas verbalmente y como
una influencia que puede producir cambios en la personalidad (Betés de
Toro 2000, pp.151)
IMPLICACIONES DE LAS DIFERENTES ORIENTACIONES
FILOSÓFICAS PARA EL TRATAMIENTO DE MUSICOTERAPIA
Existen diferentes orientaciones filosóficas para
aplicar las actividades musicales en el tratamiento psiquiátrico. Las
principales son las siguientes:
1. Modelo Psicodinámico:
Aunque Freud nunca mencionó el uso de la música en
terapia, algunos de sus seguidores han discutido la naturaleza
terapéutica de la música. Según Ruud (1980), la música se utiliza como
medio terapéutico dentro de este modelo de varias maneras: (1) la música
como una forma no verbal de expresión se puede utilizar para explorar
materiales inconscientes, (2) la música se puede utilizar como salida
para expresar necesidades hostiles o inaceptables, y (3) a través de la
participación exitosa en actividades musicales el paciente puede
experimentar un sentimiento de dominio y control que contribuye a una
mejora del auto-concepto y al refuerzo del ego.
Actividades musicales como la improvisación o la imaginación guiada
(utilizar música para evocar imágenes) se pueden utilizar para explorar
material inconsciente (Blake y Bishop 1994; Bonny 1994; Goldberg 1989;
Nolan 1994; Warja 1994; Wheeler 1983). El individuo puede tocar música
con un instrumento para expresar de una manera alternativa pensamientos y
sentimientos incómodos o conflictivos (Ruud 1980). Por ejemplo, una
persona puede sentir mucha hostilidad y enfado hacia alguien. En vez de
expresar estos sentimientos a través de una agresión física o verbal,
esta persona puede tocar el piano muy fuerte o con mucha fuerza física.
Estos sentimientos, que no son socialmente apropiados, son sublimados
cuando se sustituye su expresión por una acción aceptable, por ejemplo
tocar el piano (Davis, Gfeller y Thaut 2000, pp.103).
2. Modelo Conductual:
Hay una variedad de cosas que se pueden utilizar
como refuerzo en un programan conductual (Hall 1971).Uno de los refuerzos
más importantes que pueden utilizar los musicoterapeutas es la propia
música. Ya que la música es agradable, y las actividades musicales
pueden ser muy divertidas, se pueden utilizar como refuerzo para cambiar
conductas en la dirección deseada (Lathom y Eagle 1984)
En el nivel infantil la música funciona como un
estímulo sensorial motivador y reforzante. Con pacientes más maduros o
con un funcionamiento más alto, se pueden utilizar actividades musicales
más complejas como refuerzo. Por ejemplo, a muchos adolescentes les atrae
la guitarra porque la música rock es un elemento importante de la cultura
adolescente (Paul 1982).
3. Modelo Cognitivo:
En Musicoterapia, el terapeuta puede utilizar el
contenido musical y lírico de canciones en terapia individual o de grupo
para ayudar a explorar creencias y emociones producidas por un pensamiento
desordenado (Bryant 1987; Maultsby 1977).
4. Modelo Humanista:
En las terapias humanistas, la relación del
terapeuta con el paciente es muy importante. Un interés honesto y
positivo hacia el individuo, así como la empatía hacia la perspectiva y
los sentimientos del paciente, son esenciales para la terapia. Por tanto,
es importante que el musicoterapeuta desarrolle una relación de apoyo con
el paciente, basado en el interés y respeto honesto hacia el paciente
como persona. Esta relación ayuda al paciente a sentirse lo
suficientemente seguro para ir más allá de sus defensas personales y los
bloqueos mentales y emocionales, y confrontar las preguntas más
fundamentales en cuanto al significado de su vida. En este tipo de terapia
la relación entre el terapeuta y el paciente es probablemente más
importante que cualquier técnica en particular (Corey 1996). En cambio el
musicoterapeuta utilizará actividades musicales (ya sean conversaciones
basadas en música o participar de manera activa en actividades como la
improvisación) como vehículo a través del cual se puede construir una
relación.
El Musicoterapeuta que trabaja desde una perspectiva humanista utiliza
experiencias musicales para ayudar al paciente a conseguir una calidad de
vida y un sentido (Davis, Gfeller y Thaut 2000, pp.107).
5. Modelo Biomédico:
Además de ayudar en la relajación, el
Musicoterapeuta puede trabajar con pacientes que toman medicación para
los síntomas primarios del trastorno, pero que además necesitan apoyo
adicional para recobrar una vida normal. Por ejemplo, algunos pacientes
con serios trastornos crónicos, como una esquizofrenia, pueden responder
sólo parcialmente a la medicación. Incluso con medicación, algunos
pacientes pueden necesitar un ambiente estructurado y alguna ayuda para
desarrollar más habilidades interpersonales (Unkefer 1990). Algunos
pacientes también pueden necesitar reconstruir su autoestima y confianza
después de una crisis emocional importante, antes de volver a sus
responsabilidades diarias. Dentro del contexto de actividades de
Musicoterapia, los pacientes pueden practicar y hacer
"role-playing" en habilidades sociales, mantener una buena
orientación a la realidad, cumplir con sus responsabilidades, expresar
sentimientos apropiadamente y otras conductas importantes (Davis, Gfeller
y Thaut 2000, pp.109).
6. Modelo Ecléctico:
A menudo equipos terapéuticos cogerán técnicas de
una variedad de modelos, integrando así los beneficios de varios enfoques
para tratar necesidades específicas de pacientes. Esto se llama un modelo
ecléctico (Corey 1996).
Dentro del ambiente psiquiátrico, el Musicoterapeuta ha de tomar en
consideración el modelo filosófico de tratamiento recomendado para cada
paciente. A través de cooperar con el resto del equipo ( psiquiatras,
psicólogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, educadores
sociales, etc) en cuanto al enfoque terapéutico, el paciente se
beneficiará de un programa más cohesivo y coordinado (Davis, Gfeller y
Thaut 2000, pp.109)
CONCLUSIONES
Se han hecho muchos avances en los últimos años en cuanto a la
comprensión de las causas de las enfermedades mentales y el desarrollo de
mejores métodos de tratamiento farmacológico y terapias psicosociales.
La Musicoterapia es una de las terapias que ayuda a eliminar o reducir el
impacto de las conductas disfuncionales. Dado que la música es un arte
flexible, que atrae a mucha gente, tiene un gran potencial como
herramienta de tratamiento para una gran variedad de necesidades
terapéuticas.
Además de adaptarse a los diferentes niveles de funcionamiento de los
pacientes, las intervenciones de Musicoterapia reflejan la orientación
filosófica del tratamiento (Davis, Gfeller y Thaut 2000, pp.118).
Cada paciente es un ser humano único, irrepetible e insustituible, lo
cual comporta: una aceptación del paciente tal como es; una actitud de
profundo respeto hacia aquel ser humano irrepetible; portados de unos
valores personales y de creatividad únicos, lo cual hace de él una
persona insustituible (Poch 1999, pp.324-325).
Se ha demostrado que el uso de las actividades musicales en el campo de la
psiquiatría puede ser un recurso muy valioso.
BIBLIOGRAFÍA:
· Betés del Toro (Comp.), Mariano
(2000).Fundamentos de Musicoterapia. Madrid: Morata.
· Davis, Gfeller y Thaut (2000).Introducción a la Musicoterapia, teoría
y práctica. Barcelona: Boileau.
· Martín Herrero, José Antonio (1997).Manual de Antropología de la
música. Salamanca: Amaru.
· Poch Blasco, Serafina (1999). Compendio de Musicoterapia. Volumen I.
Barcelona: Herder.
· Poveda, Jose Mª (2000). Música y Afectividad. Revista Música,
Terapia y Comunicación, Nº 20, pp.83. Centro de Investigación
Musicoterapéutica (CIM). Bilbao
· Verdeau-Pailles y Guiraud-Caladou. Las técnicas psicomusicales activas
de grupo y su aplicación en psiquiatría.
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