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DE TRATAMIENTO EN SALUD MENTAL Pedro Moruno Miralles.
Palabras Clave: Terapia Ocupacional; Ocupación; Salud Mental; Relación entre ocupación y salud Abstract.
Key-words: Occupational Therapy; Occupation;
Mental Health; Relation between occupation and hetlh
Abstract.
Desde una perspectiva clínica, podemos definir terapia ocupacional de forma sencilla como la praxis que utiliza como método terapéutico la ocupación o actividad humana. Ahora bien, si la singularidad de la disciplina, como es obvio, viene determinada por el término, ocupación o actividad, elemento que la distingue de otras disciplinas del ámbito de las Ciencias de la Salud, podemos preguntarnos: ¿cómo se concibe la ocupación o actividad humana en terapia ocupacional? Desde nuestro punto de vista, y como hemos defendido en otro lugar (Romero y Moruno, en prensa), en terapia ocupacional, ocupación y actividad hacen referencia a dos conceptos muy similares; a saber: aquella faceta del empeño humano que da respuesta a las necesidades vitales de un individuo, que le permiten cumplir con las demandas sociales de su comunidad de pertenencia, así como al quehacer a través del cual el ser humano se distingue y expresa, revelando al agente del acto, y que se constituye en una forma de dar sentido a la existencia, construyendo y creando su identidad personal, cultural y social. Consecuentemente, podemos realizar una aproximación comprensiva a la práctica clínica de la terapia ocupacional en Salud Mental, revisando aquellas notas características de este empeño humano que hemos dado en denominar ocupación y de sus relaciones con la Salud Mental. 2. Desempeño ocupacional y participación Ann A. Wilcock, en su texto An Occupational Perspective of Health (1998), defiende que el bienestar psicológico y social, aspectos esenciales en el concepto actual de salud, está vinculado a la capacidad del ser humano de desarrollar ocupaciones socialmente valoradas. De esta forma, el desempeño o realización de actividades de autocuidado y automantenimiento, productivas, educativas, lúdicas y de ocio, permiten a un sujeto participar como un miembro que contribuye a su entorno personal, social, cultural y económico. Por un lado, desde esta perspectiva, la ocupación en sí misma constituye una entidad que promueve y favorece la adaptación al medio, en tanto que sostiene la integración y participación activa del individuo en el entramado social y cultural al que pertenece. Por tanto, las ocupaciones que una persona aprende y es capaz de realizar, condicionan el grado en que ese individuo es capaz de adaptarse. Por otro lado, la participación del ser humano en ocupaciones contribuye a la organización temporal de la adaptación al medio. Los patrones ocupacionales determinados culturalmente regulan y organizan el discurrir del tiempo: estructurando el transcurrir del día, la semana y el año alrededor de esquemas regulados por la ocupación; delimitando periodos de actividad y descanso, vacaciones, esparcimiento o celebración. Asimismo, estructuran y organizan el quehacer humano a lo largo de la sucesión de los estadios del ciclo vital. Así, en general, la infancia se caracteriza por el juego, la madurez por el trabajo y la vejez por el ocio o la dedicación a la familia. En resumen, la ocupación constituye una entidad que favorece y promueve la participación e integración social a través de la adquisición, mantenimiento, mejora o recuperación del desempeño de actividades ligadas al automantenimiento y autocuidado, la educación, la productividad, el ocio y el juego, incidiendo en último término en la salud y bienestar individual. Considerando estas características,
la ocupación puede ser utilizada como método terapéutico
en la medida en que:
· Promueve el aprendizaje y adquisición de habilidades y destrezas ligadas al desempeño de actividades de automantenimiento y autocuidado, educativas y productivas y de ocio y lúdicas.
Como advierten Reed y Sanderson (1999), la realización o participación en distintas ocupaciones a lo largo del ciclo vital de un individuo coadyuva a la maduración sensorial, física y psicológica, al desarrollo social y emocional del sujeto y al aprendizaje de habilidades y destrezas para su adaptación al entorno. Por tanto, la ocupación humana está estrechamente vinculada con el proceso de desarrollo ontogenético individual. Como asegura Kielhofner (1995), la implicación de los seres humanos en actividades productivas, juegos y actividades lúdicas y actividades de la vida diaria, genera y mantiene cambios en las capacidades, creencias y disposiciones del individuo. De esta forma, el comportamiento ocupacional contribuye a la organización y desarrollo de las estructuras físicas y al desarrollo psicológico, afectivo y social. Desde este enfoque, la ocupación puede ser aplicada terapéuticamente como un medio que promueve el desarrollo, mantenimiento y recuperación de las capacidades, destrezas o aptitudes de un individuo. A partir de un análisis previo de las capacidades, mecanismos o funciones psicológicas y corporales implicadas en la realización de una determinada ocupación, es posible utilizarla como tratamiento, persiguiendo la recuperación de los déficit o trastornos que presente el individuo evaluado. Así, pueden ser seleccionadas determinadas actividades como método de tratamiento, persiguiendo objetivos concretos ligados a la restauración o recuperación de capacidades, habilidades, destrezas o al desarrollo de aspectos psicológicos, emocionales o relacionales. En resumen, la ocupación constituye
un medio para el desarrollo, mantenimiento y recuperación de funciones
psicológicas y corporales, en la medida en que estas funciones están
implicadas en las ocupaciones que un sujeto realiza.
· Contribuye al desarrollo normalizado de las estructuras y funciones corporales y psicológicas, así como de las relaciones sociales, las emociones y los vínculos afectivos.
Si como hemos señalado anteriormente,
la ocupación está asociada a la supervivencia, desarrollo
y adaptación al medio del ser humano, desde nuestro punto de vista
éstas no constituyen las únicas facetas de la ocupación
en la experiencia vital del ser humano.
"Con palabra y acto nos insertamos en el mundo humano, y esta inserción es como un segundo nacimiento, en el que confirmamos y asumimos el hecho desnudo de nuestra original apariencia física. A dicha inserción no nos obliga la necesidad, como lo hace la labor, ni nos impulsa la utilidad, como es el caso del trabajo".
Desde este enfoque la ocupación puede constituir un vehículo o forma de dar sentido, significado a la existencia, incidiendo, por tanto, en el bienestar psicológico y, quizá también, espiritual del ser humano. Así, las ocupaciones en que se implica un sujeto le permiten la expresión individual, favorecen el desarrollo de vínculos sociales y culturales, contribuyen a la construcción de su identidad y le posibilitan sentirse partícipe de la sociedad, incidiendo en el bienestar psicológico, y, por ende, en su salud individual. En resumen, en la medida en que la implicación de un sujeto en ocupaciones significativas, tanto desde una perspectiva personal (subjetiva) como social y cultural, favorece el bienestar psicológico, la ocupación puede ser utilizada como un método para la promoción y preservación del bienestar psicológico individual. La concepción de la ocupación como agente que promueve el bienestar psicológico y la salud permite utilizarla para la: · Promoción de estilos de vida saludables y prevención de la aparición de enfermedades somáticas o psicológicas y los déficit consecuencia de ellas.
En la tabla que presentamos a continuación
se sintetizan las diferentes modalidades, funciones y objetivos asociados
a la utilización de la ocupación como método de tratamiento.
A nuestro parecer, este análisis nos permite identificar la singularidad de la perspectiva de la terapia ocupacional como disciplina distintiva en el campo de la Salud Mental. 5. Bibliografía Arendt, H. (1993). La condición humana. Barcelona. Paidos. Clark, FA. Et al. (1991). Occupational Science: academic innovation in the service of occupational therapy`s future. American Journal of Occupational Therapy 45 (4): 300-310. Creek J. Occupational Therapy and Mental
Health. 3ª ED. Edinburgh. Churchill Livingstone. 2002.
Moruno Miralles, P. y Romero Ayuso, D. M. (2001). Historia de la terapia ocupacional en el ámbito de la Salud Mental. Revista Informativa de la Asociación Profesional Española de Terapeutas Ocupacionales. 27. p. 3-10. Occupational Science; Occupational Therapy`s Legacy for the 21st Century. Clark, F.; Wood, W.; Larson, A. En Neistadt, M. y Crepeau, E. (1998). Willard and Spackman´s Occupational therapy. 9ª ed. Filadelfia. Lippincott-Raven. Reed, K. y Sanderson, S. (1999). Concepts of occupational therapy. 4ª ed. Baltimore. Lippincott Williams and Wilkins. Romero, D. M y Moruno, P. (en prensa). Teoría y Técnicas de la Terapia Ocupacional. Barcelona. Masson. Wilcock, A. (1998). An Perspective Ocupational of Health. Thorofare. Slack
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