ARTÍCULOS
V Congreso Virtual de
Psiquiatria.com
REHABILITACIÓN LABORAL Y
ENFERMEDAD MENTAL
AUTORES: Blanco, F.*; Lamy, N.**;
Martínez, F.*** y Martín, M. A.****
* Terapeuta Ocupacional. APAFENES.
** Psicóloga APAFENES.
*** Monitor Ocupacional. APAFENES.
**** Coordinador y Técnico en Inserción Laboral del Programa de
Rehabilitación Laboral. APAFENES.
Mail de contacto: fatimablanco@mixmail.com
PALABRAS CLAVE: "Terapia
Ocupacional", "Rehabilitación Laboral", "Equipo
Interdisciplinar".
KEY WORDS: "Occupational Therapy", "Rehabilitation for work",
"Interdisciplinary team".
Resumen
La experiencia diaria con la población con
trastorno mental severo pone de manifiesto la necesidad, para algunas
personas, de un proceso estructurado de Rehabilitación Laboral. Se pone
en marcha en 2002 el Programa de Rehabilitación Laboral (PRL), gestionado
por APAFENES (Asociación de Padres y Familiares de Enfermos Mentales de
Cáceres) y cofinanciado por la Consejería de Sanidad y Consumo de la
Junta de Extremadura, la Fundación "La Caixa", la Fundación
Santa María y la Obra Social de Caja Madrid.
Tiene como objetivo recuperar, adquirir y/o
potenciar conocimientos y habilidades necesarias para acceder y manejarse
en el mundo laboral.
Está destinado a personas con trastorno mental severo, en edad laboral,
con motivación para trabajar, situación psicopatológica compensada y
atendidas por los servicios de salud mental de referencia, sin impedimento
legal, con un nivel de autonomía mínimo, necesidad de apoyo en esta
área y residentes en Extremadura.
La atención está prestada por un equipo
interdisciplinar: Psicóloga, Técnico en Inserción Laboral, Terapeuta
Ocupacional, Monitor y Aux. Administrativo.
Nuestra forma de enfocar la intervención: contando
con el compromiso del equipo profesional y del usuario.
Las áreas de intervención: orientación
vocacional, habilidades para la búsqueda de empleo, seguimiento y apoyo a
la formación y en el puesto de trabajo, apoyo a las familias y ajuste
laboral: hábitos y habilidades comunes a cualquier trabajo (puntualidad,
relaciones, manejo de material…) reproducidos en un contexto real
mediante talleres rehabilitadores donde el Terapeuta Ocupacional cobra
gran importancia evaluando las aptitudes y destrezas mediante métodos
específicos de Terapia Ocupacional.
REHABILITATION FOR WORK, AND MENTAL ILLNESS.
Daily experience with the population with severe mental disorders makes
clear the necessity, for some people, for a structured process of
Rehabilitation for Work. In 2002 the Programme of Rehabilitation for Work
(PRL) started, which is run by APAFENES (the Association of Parents and
Relations of the Mentally ill in Cáceres) and co-financed by the
department of Health and Consumption of the Junta de Extremadura, the
Foundation of "La Caixa" savings bank, the Santa María
Foundation and the Social Foundation of Caja Madrid.
Its objective is to recuperate, acquire and/or promote the knowledge and
skills necessary to gain access to and manage in the world of work. It is
designed for people with severe mental disorders, of a working age, with
the motivation to work, in a compensated psychopathological situation and
who are assisted by the relevant mental health services, with no legal
impediment, with a minimum level of autonomy, in need of support in this
area and resident in Estremadura.
The assistance is carried out by an
interdisciplinary team: A Psychologist, a Specialist in access to the
world of work, an Occupational Therapist , a Monitor and an Administrative
Assistant.
Our approach to the intervention: counting on the commitment of both the
professional team and the user.
Areas of intervention: vocational guidance,
skills for looking for work, follow-up and support in training and in the
work place, support for the families and adjustment to work: habits and
skills common to any job (punctuality, work relations, handling of
material...) reproduced in a real context via rehabilitation workshops in
which the Occupational Therapist takes on an important role evaluating the
aptitudes and skills via specific methods of Occupational Therapy.
El Programa de Rehabilitación Laboral (PRL)
constituye un recurso gestionado por APAFENES (Asociación de Familiares
de Enfermos Mentales de Cáceres), con el apoyo y la financiación de la
Consejería de Sanidad y Consumo de la Junta de Extremadura, la Fundación
Santa María y Obra Social de Caja Madrid.
Este recurso pretende lograr la recuperación,
adquisición, y/o potenciación de aquellos conocimientos, hábitos y
habilidades necesarias para favorecer la integración sociolaboral de un
grupo de 20 personas con trastorno mental severo (TMS), a través del
desarrollo de actividades de orientación vocacional, entrenamiento en
ajuste laboral, asertividad laboral y en técnicas de búsqueda de empleo.
Tiene un modelo de actuación ajustado al de los
Centros de Rehabilitación Psicosocial, con una evaluación y un plan
individualizado de intervención favoreciendo la rehabilitación en el
ámbito laboral, de modo que propicia su integración en fórmulas de
empleo protegido, en la empresa ordinaria o en el sistema de autoempleo.
Este programa está inserto en las acciones marcadas
por el Plan de Salud Mental de la Comunidad Autónoma de Extremadura, que
justifica la necesidad de la creación de programas de Rehabilitación e
Integración Laboral que atiendan la problemática de la población con
TMS en la búsqueda de su integración en el ámbito laboral y
ocupacional, como último paso en el proceso de rehabilitación, siendo
pieza clave para su mantenimiento e integración social.
Los objetivos del PRL son los siguientes:
1. Favorecer la recuperación o adquisición del
conjunto de conocimientos, hábitos básicos de trabajo y habilidades
sociolaborales necesarias para acceder y manejarse adecuadamente en el
mundo laboral.
Teniendo en cuenta sus intereses vocacionales, sus
preferencias, habilidades y conocimientos.
Despertando intereses vocacionales.
Modificando los intereses y expectativas laborales desajustadas.
Fomentando y consolidando intereses ajustados.
Aumentando el conocimiento sobre las propias destrezas y habilidades
(concepto de autoempleable).
Dotando a los usuarios de las habilidades necesarias para desenvolverse
eficazmente en un medio laboral normalizado.
Aumentando los conocimientos del mercado laboral.
Aumentando la motivación para trabajar.
2. Propiciar y apoyar su inserción en el mercado
laboral ya sea protegido (Centros Especiales de Empleo), supervisado o
normalizado (empresas ordinarias, autoempleo, etc.)
3. Ofrecer el seguimiento y apoyo que cada persona
necesite para asegurar su mantenimiento en el mundo laboral, del modo
más autónomo y normalizado que sea posible en cada caso.
4. Articular y organizar el contacto con los
recursos de formación laboral y con el mercado laboral para facilitar
los procesos de rehabilitación e inserción laboral.
5. Fomentar la colaboración de empresarios,
asociaciones o instituciones en la tarea de aumentar las oportunidades
de integración laboral de nuestro colectivo.
Los destinatarios del Programa de Rehabilitación Laboral son 20
personas con TMS con déficit en su integración laboral. Dentro de este
colectivo podemos destacar en mayor número a personas diagnosticadas de
esquizofrenia y otras psicosis, trastorno bipolar, etc. Estos usuarios
son derivados por el Equipo de Salud Mental, el Centro de
Rehabilitación Psicosocial o el Club de Ocio a través de un informe de
derivación creado a tal efecto, que justifica la necesidad de un
proceso estructurado de rehabilitación y apoyo a la inserción laboral.
Son susceptibles de participar en este programa
aquellas personas anteriormente descritas que se encuentren entre los 18 y
45 años, con un nivel de autonomía personal y social suficiente que
permita su participación en el Programa de Rehabilitación Laboral, con
motivación para trabajar, situación psicopatológica compensada y sin
impedimento legal que le imposibilite desarrollar un trabajo.
La estructura de atención del Programa de
Rehabilitación Laboral se articula en cuatro pasos:
- Paso 0
Comprende los aspectos previos a la incorporación
efectiva del usuario al PRL: información a potenciales usuarios y
familias de la filosofía de la rehabilitación laboral y las
características del Programa, recepción de informes de derivación,
coordinación y contacto con las entidades derivadoras, evaluación
funcional vocacional-laboral inicial de usuarios, evaluación y
contrastación de datos con las familias, elaboración de un informe de
evaluación inicial y presentación del caso al Equipo Técnico, diseño
y programación del Plan Individualizado de Rehabilitación Laboral (PIR-L),
entrevista devolutiva y firma de contrato de entrada al PRL con usuario
y familias.
Implicamos y hacemos partícipe al usuario de su
proceso rehabilitador laboral desde el primer momento con la firma del
informe de derivación y más adelante a la hora de consensuar el PIR-L
y la consiguiente firma del contrato de entrada al PRL.
El peso del Paso 0 recae fundamentalmente en la
figura de la Psicóloga quien se encarga de las entrevistas
(informativas, evaluativas y devolutivas), recepción de informes de
derivación por parte de las entidades derivadoras y coordinación con
éstas, elaboración de informes iniciales, consensuar el PIR-L con
usuario y familia y firma del contrato de entrada. Es el momento de
hacer entrega al usuario y a la familia de una pequeña guía de apoyo
del PRL. El Equipo Técnico al completo (Psicóloga, Técnico de
Inserción Laboral, Terapeuta Ocupacional y Monitor) elabora
conjuntamente una propuesta de PIR-L que se consensuará posteriormente
con usuario y familia.
- Paso 1. Entrenamiento de hábitos y habilidades
laborales en Talleres Rehabilitadores.
Los talleres rehabilitadores son el marco en el
que, por un lado, se refuerzan y generalizan al contexto laboral los
hábitos y habilidades entrenados inicialmente en el CRPS y, por otro
lado, se entrenan habilidades específicas de ajuste laboral. Para una
generalización ajustada al área laboral y motivada de estas
habilidades inicialmente entrenadas es fundamental conocer la
orientación vocacional del usuario y trabajar en función de ésta. En
el caso de que esta orientación no esté clara en un primer momento
será necesario explorar en este sentido para poder encontrar, ajustar y
definir una línea sobre la que trabajar. Resulta igualmente
imprescindible una fluida y eficaz coordinación técnica con el CRPS de
referencia con vista a complementar el trabajo que se lleva a cabo o que
se llevó en su momento, evitando duplicidades.
Estos talleres son un ámbito de trabajo simulado
donde el usuario adquiere o recupera los hábitos y habilidades
laborales que son comunes a cualquier tipo de empleo (relación con
compañeros y supervisores, resolución de problemas laborales, manejo y
cuidado de herramientas…). Concebidos de una forma muy diferente a los
tradicionales talleres ocupacionales, los talleres rehabilitadores son
espacios de trabajo abiertos y dinámicos, donde el principal objetivo
es el entrenamiento laboral del usuario y su preparación para una
posterior inserción en el mercado de trabajo (Paso 3).
El taller rehabilitador tiene carácter
polivalente y multidisciplinar: los trabajos que en él se realizan no
se circunscriben a un área laboral determinada (electricidad,
jardinería, etc.) sino que abarcan un espectro amplio de tareas. Las
tareas se supeditan siempre a las necesidades individuales de cada uno
de sus usuarios (trabajadores), a su particular proceso rehabilitador.
No existe una tarea fija a la que el trabajador deba adaptarse, sino que
es la tarea la que se diseña en función de su capacidad, aptitudes y
déficit laborales. El taller rehabilitador no tiene carácter
productivo ni depende de la exigencia de la obtención de un rendimiento
económico. Esa dependencia subordinaría su principal objetivo, que es
la rehabilitación individualizada de sus miembros.
La trayectoria del PRL desde febrero de 2003 en
cuanto a talleres rehabilitadores nos devuelve que los mismos que se
iban creando en función de las necesidades del usuario y por tanto muy
individualizados, a medida que se incorporan nuevas personas a estos
mismos talleres, se van naturalmente transformando en talleres troncales
y grupales.
El grueso del trabajo de intervención en el Paso
1 lo llevan tanto la figura del Terapeuta Ocupacional que es quien
diseña y planifica los talleres, ejecutando algunos de ellos como los
monitores que son básicamente ejecutores. Este trabajo está
complementado por las intervenciones profesionales de la Psicóloga
(atenciones individuales y familiares) en función de las necesidades de
cada caso.
La atención en el Paso 1 se llevaría a cabo en
los siguientes contextos:
- Taller de Oficios en el que se desarrollan trabajos de jardinería
(elaboración de un cuaderno técnico, mantenimiento general,
plantación, abono…); trabajos de carpintería, ebanistería y
bricolaje; trabajos de pintura y restauración; trabajos de
mantenimiento de las instalaciones…
- Taller de Ofimática en el que se desarrollan tareas administrativas
(redacción, fotocopiado, recepción, archivo, documentación,
correspondencia…); tareas en el área de la informática (redacción,
mecanografía, grabación de datos, elaboración de bases de datos…);
elaboración, redacción, maquetación e impresión de la gaceta;
organización, funcionamiento y mantenimiento de la Biblioteca...
- Actividades complementarias de carácter social y cultural tanto en el
PRL (lecto-escritura) como en la comunidad (asistencia al Club de Ocio
para potenciar las relaciones sociales). Son aquéllas que contribuyen a
la consecución de los objetivos planteados en el PIR-L, aunque algunas
de ellas se desarrollen fuera del contexto y del horario del PRL.
- Atenciones profesionales por parte de la Terapeuta Ocupacional
(atenciones individuales) o la Psicóloga (atenciones individuales o
familiares).
- Paso 2. Orientación y acompañamiento a la
formación.
Una vez adquiridos determinados hábitos y
habilidades de ajuste laboral en los talleres rehabilitadores (manejo y
cuidado de herramientas, puntualidad, asistencia…) (Paso 1),
procedemos a abordar el aspecto formativo de los usuarios. Éste siempre
irá determinado por la orientación vocacional del usuario y en
función de las exigencias del puesto de trabajo al que pretenda optar.
En esta línea, una persona que quiera dedicarse a la pastelería podrá
seguir una formación en esta dirección (elaboración de tartas) pero
no una formación en que se desvíe de su orientación (jardinería). De
esta forma se mantiene alta la motivación del usuario, por percibirse
de forma clara que la formación es un paso más que se da en la
consecución de la meta laboral y no un mero entretenimiento.
El entrenamiento previo en hábitos y habilidades
de ajuste laboral está dirigido a la adquisición de herramientas por
parte los usuarios para favorecer su asistencia de forma provechosa a
cursos de formación.
En el momento de la integración laboral de las
personas con trastorno mental suelen surgir problemas relativos a la
falta de conocimientos o a la escasa cualificación profesional. Con la
orientación y acompañamiento a la formación (Paso 2) contribuimos al
aumento y reciclaje de la escasa u obsoleta formación de los usuarios
del Programa.
Entendemos que el paso 2 tiene dos momentos: un
primer momento de formación teórica y un segundo momento de formación
práctica, al igual que puede suceder con una formación universitaria o
con un módulo de formación profesional.
La exploración de los intereses formativos del
usuario para orientar la formación teórica se llevan a cabo con él
desde el paso 0 y a lo largo del paso 1, siempre coherentemente con su
orientación vocacional. El Técnico de Inserción Laboral es el encargado
de contactar con los recursos formativos que existen en la comunidad,
preferentemente en la zona del usuario para que éste pueda beneficiarse
de una formación normalizada, ajustada a sus intereses y cercana.
La formación práctica es la que tendría lugar en
un segundo momento. El Técnico de Inserción es la figura encargada del
contacto con empresas e instituciones para el establecimiento de convenios
que permitan a usuarios del Programa la realización de prácticas
laborales no remuneradas.
En ambos momentos se contempla la posibilidad de un
acompañamiento inicial siempre que el usuario lo precise y un seguimiento
por parte de los profesionales en función de las necesidades.
- Paso 3. Orientación e inserción laboral
Previo a este paso el usuario debe haber adquirido
un buen ajuste laboral y social y tener una orientación vocacional
definida y ajustada a su posibilidades reales y a las demandas del
mercado de trabajo.
Las acciones de búsqueda de empleo se concretan
en el acompañamiento para la definición de qué trabajo quiere buscar
el usuario, dónde lo debe solicitar, qué medios tiene a su alcance
para lograrlo… Fundamental para el buen desarrollo del Paso 3 es la
coordinación del Técnico de Inserción con los diferentes recursos
laborales de la comunidad, siempre en función de la orientación
vocacional de los usuarios y su zona de residencia.
El apoyo que se ofrece al usuario una vez que se
ha insertado laboralmente dependerá de su situación personal,
consensuándose la forma y frecuencia. El apoyo y seguimiento pretende
garantizar el mantenimiento del usuario en el nuevo puesto de trabajo de
la manera más satisfactoria posible.
El trabajo en el Paso 3 está complementado con un
apoyo y seguimiento por parte de los profesionales en función de las
necesidades individuales (atenciones profesionales individuales con el
Técnico de Inserción o la Psicóloga; atenciones familiares con la
Psicóloga para aceptar, asumir y manejar los cambios que se producen
con la incorporación laboral; acompañamiento inicial del Monitor al
puesto de trabajo...).
La atención a los usuarios en el Paso 3 se lleva
a cabo de la siguiente forma:
Coloquios Laborales (atenciones grupales de información laboral sobre
temas elegidos por los participantes).
Taller de Búsqueda de Empleo (apoyo a la búsqueda activa de empleo).
Utilización de recursos laborales comunitarios (Urban Calerizo,
Vivernet...).
Atenciones profesionales.
Acompañamiento inicial
La labor de rehabilitación laboral con los usuarios permite que estos
se encuentren en situación de poder acceder al mercado laboral. Pero la
inserción laboral también depende de que las empresas o las
instituciones quieran contratar a personas de sus características, lo
que hace imprescindible un importante trabajo de concienciación y
sensibilización con este sector. La participación del PRL en este
sentido se materializa con su participación en el proyecto e-tradis en
favor de la integración laboral de las personas con discapacidad,
programa que se enmarca en la iniciativa europea Equal de lucha contra
la discriminación. Las acciones del proyecto e-tradis se encaminan a la
concienciación y sensibilización al empresariado de la contratabilidad
de las personas con enfermedad mental.
La ejecución del Programa viene fundamentada por el modelo comunitario
y el equipo interdisciplinar de trabajo.
Las herramientas y el modelo que utilizamos a la
hora de interactuar con los beneficiarios del Proyecto tiene como base
una metodología:
Real: desviada de toda utopía.
Adaptada: a las necesidades, inquietudes, carencias, limitaciones etc.
de los usuarios.
Participativa: otorgándole el protagonismo a los actores
fundamentales de nuestras acciones.
Integral: que persiga el equilibrio personal de los usuarios y
familiares.
Integrada: en los objetivos de la Asociación y en los de las personas
con trastorno mental y familiares.
Coherente: en la relación expectativas-realidades.
Dinámica y activa: que potencie la constante revisión, renovación y
mejora. En definitiva que favorezca la movilidad.
Flexible: con las dificultades que puedan surgir, afrontándolas de la
manera más óptima posible.
Unificadora: de las expectativas de los usuarios, las familias y los
profesionales.
El trabajo con los usuarios se lleva a cabo en
forma de talleres rehabilitadores (paso 1), atenciones profesionales
(pasos 1, 2 y 3) y actividades complementarias de carácter social y
cultural (paso 1).
Para lograr los objetivos que tienen que ver con la recuperación o
adquisición de habilidades se emplearán técnicas de modelado, ensayo
conductual, instrucciones, auto-registros, registros y moldeamiento,
tanto individual como grupalmente, según las necesidades de cada
usuario.
El PIR-L de cada usuario va siendo revisado y
ajustado periódicamente en función de su evolución y de los objetivos
alcanzados, estableciéndose para ello momentos específicos de trabajo
del Equipo Técnico de carácter semanal, mensual, trimestral y anual.
Se establecen dos tipos de coordinaciones: interna
y externa. La interna, entre los miembros del equipo de trabajo, y tiene
diferentes momentos:
Diaria: para revisar las actuaciones llevadas a
cabo el día anterior y la organización de ese día.
Semanal: para realizar la planificación de actuaciones y las
reorientaciones necesarias de funcionamiento.
Mensual: sirven de conocimiento generalizado de todo el equipo, de
cada una de las actuaciones realizadas en el mes vencido y las
propuestas de trabajo para el siguiente.
Semestral: para valorar las actuaciones realizadas en el semestre
transcurrido, planificar actuaciones y reorientar las que fueran
necesarias.
Anual: para valorar las actuaciones de los últimos 12 meses y
planificar las del año siguiente en función de la evaluación
realizada y reorientaciones pertinentes.
En cuanto a la coordinación externa,
principalmente, la mantiene la figura de Dirección Técnica
(coordinación técnica con el Servicio Extremeño de Salud (SES),
Centro de Rehabilitación Psicosocial (CRPS), Equipo de Salud Mental,
Club Social…) y el Técnico de Inserción Laboral (recursos
sociocomunitarios formativos, laborales…). Para otras acciones
puntuales, coordinación con Junta Directiva de APAFENES, coordinación
en materia de gestión con el SES, coordinación con otras entidades
financiadoras, es la figura del coordinador/gerente de APAFENES quien la
mantiene.
La evaluación interna, continuada a lo largo de
todo el proyecto, se divide en dos ámbitos: uno general del proyecto y
otro más específico de cada uno de las actividades del mismo. Se
realizan dichas evaluaciones por todos los miembros del equipo.
EL TRABAJO DEL TERAPEUTA OCUPACIONAL
El Equipo Técnico damos especial importancia al espacio de
intervención, siendo para nosotros igual de importante tanto cómo se
recibe la rehabilitación como donde se recibe (análisis del ambiente)
El T.O. utiliza el Modelo de la Ocupación Humana,
entendiendo la ocupación como "todo comportamiento motivado
intrínsecamente, consciente de ser efectivo en el ambiente, encaminado a
satisfacer roles individuales formados y aprendidos a través del proceso
de socialización"
Entendemos el comportamiento ocupacional adecuado y
adaptativo como la consecuencia del equilibrio entre los factores
ambientales y personales.
Las características y demandas del ambiente condicionan la elección del
usuario. Por ello es necesario proporcionar un ambiente adecuado tanto en
los talleres rehabilitadores como en el resto de actividades para que el
usuario pueda funcionar plenamente, maximizando las posibilidades de
éxito.
Una vez hecho el análisis previo de las capacidades
del usuario, sin olvidar los componentes volicionales y los componentes de
habituación, el terapeuta selecciona las actividades, junto con el
usuario, a desarrollar para favorecer la adquisión, mantenimiento, mejora
o recuperación del desempeño laboral.
Para la realización de actividades seguimos unos
pasos:
- Preparación del usuario dentro del taller
rehabilitador:
Establecer una relación.
Conocimiento de las actividades y tareas.
Comprometer al usuario.
- Presentación de las actividades:
Directrices verbales y proceso de demostración.
Enseñar el proceso paso a paso.
Ensayo del desempeño funcional
- Desempeño inmediato.
Correción de errores, intentanto evitarlos.
Explicación del procceso por el usuario.
Repetición para asegurar el desempeño correcto.
- Seguimiento y verificación de progresos.
En los talleres buscamos que los usuarios sean parte
activa y emisora de su proceso, participando activamente en el desarrollo
de las actividades. Para ello previamente se han indagado sus intereses y
orientación vocacional, haciendo coincidir estos factores con las
exigencias de la actividad, asegurándonos el compromiso y su implicación
terapéutica.
La atención en los talleres rehabilitadores tiene
una duración de tres horas diarias con un periodo de descanso de 15
minutos, siendo flexibles dependiendo de las capacidades y demandas de los
usuarios.
El proceso de evaluación cobra gran importancia. El
terapeuta evalúa diariamente en los talleres rehabilitadores los hábitos
básicos de trabajo mediante un registro, con el fin de ir graduando la
actividad, valorar los progresos, establecer reorientaciones y objetivos
reales.
También dispone de una serie de instrumentos y
técnicas que le permite dirigir un razonamiento clínico para la
planificación de la intervención:
- Algunos de los instrumentos utilizados por el
terapeuta son:
Registro diario de hábitos básicos de trabajo.
Auto-registro de hábitos básicos de trabajo (usuario)
Cuestionario volicional. (MOHO)
Evaluación de habilidades de comunicación e interacción -ACIS- (MOHO)
- Marcos de referencia utilizados:
Cognitivo conductual.
- Fases del proceso de terapia ocupacional
1º- Recopilación de datos de la entrevista
global.
2º- Evaluación inicial.
3º- Interpretación de datos.
4º- Establecimiento de objetivos.
5º -Diseño de actividades.
6º-Intervención
7º- Reevaluación
8º- Seguimiento.
- Conclusiones:
Destacar la importancia de la ocupación como
medio para el desarrollo, mantenimiento y recuperación de las
capacidades, destrezas y aptitudes del usuario, mediante la realización
de actividades propositivas y con significado.
La necesidad de aplicar un modelo propio de
terapia ocupacional para dar un sentido a nuestro trabajo diario y
ofrecer unos servicios de calidad, proporcionándonos unidad e identidad
como disciplina.
RESULTADOS DE LA EXPERIENCIA PROFESIONAL
Tras múltiples evaluaciones realizadas durante todo
la vida del PRL, es en el mes de noviembre de 2003, después de un año de
funcionamiento del Programa, cuando los profesionales del mismo llevamos a
cabo una mayor y más exhaustiva evaluación interna en la que se
analizaron tanto el funcionamiento del Programa en el primer periodo, su
utilidad para el colectivo como la necesidad de especificidad del recurso.
Fruto de la evaluación interna, de la experiencia diaria y de la
revisión bibliográfica, estas son nuestras conclusiones:
La adquisición de hábitos y habilidades básicas
en las personas con trastorno mental es una tarea ardua que exige de mucha
dedicación, buena metodología y profesionales preparados. Pero las
situaciones con las que nos encontramos a lo largo de la vida no son
constantes sino variables, y la respuesta adecuada a estas variaciones son
las que nos determinarán cuánto de adaptados, de insertos socialmente
estamos.
La adquisición de un hábito o habilidad supone un
proceso de entrenamiento largo que abarca aspectos como la definición de
la misma, identificación de sus componentes, exposición a un modelo,
ensayo, información reforzante y/o correctiva sobre la actuación,
repetición del ensayo...
Pero un hábito o habilidad no se podrá considerar
totalmente adquirido hasta que el usuario no generalice lo aprendido a
otros contextos, adaptándose a las necesidades y requerimientos de
éstos. Un hábito aprendido en un ambiente puede producir un
comportamiento que no es relevante o efectivo en otro, de ahí la
importancia de establecer para la rehabilitación laboral un contexto
diferenciado en que el usuario, desde el mismo momento en que cruza la
puerta adquiere el rol de trabajador y debe actuar en función de éste.
Entendemos el trabajo como una parte fundamental
para que se produzca el equilibrio entre las distintas áreas
ocupacionales de una persona (autocuidado, ocio y trabajo) en el proceso
de rehabilitación y reinserción social. El trabajo suele generar
conductas similares a las que la sociedad reconoce como propias y fomenta
hábitos de conducta que identifican al sujeto como integrante de esa
sociedad; del mismo modo, el trabajo genera conductas que el propio
individuo reconoce como pertenecientes a un grupo (Galilea y Colís,
1997).
La rehabilitación laboral pretende desplazar al
usuario de su arraigado rol de enfermo hacia un rol normalizado. El rol de
enfermo es un rol incapacitante que convierte al individuo en un ser al
margen del discurrir natural de los acontecimientos. El rol normalizado es
dinámico, integrador, mira a los demás y a su entorno (Galilea y Colis,
2000). EI vehículo más eficaz para este paso hacia la normalización es
el trabajo, elemento vertebrador de la vida de las personas. La
rehabilitación laboral va a propiciar ese desplazamiento de rol mediante
cuatro aspectos importantes:
1. EI usuario es protagonista de su proceso de
rehabilitación laboral y es consciente de sus objetivos.
Es a la vez partícipe y responsable del mismo.
Los principios de la rehabilitación implican aumentar al máximo las
posibilidades de elección, apoyo flexible, mantenimiento de la
individualidad y participación en el proceso global de rehabilitación
(Farkas, 1996).
2. Favorecimiento de una adecuada autoimagen
laboral.
El usuario debe sentirse inmerso en un ambiente
"normalizado". Debe relacionarse con figuras propiamente
laborales muy bien definidas y de la forma adecuada. Hay que propiciar
que el individuo pueda verse a sí mismo como perteneciente a un grupo
cuyos objetivos coinciden con los suyos.
La autoeficacia percibida, según Albert Bandura,
hace referencia a las creencias de las personas acerca de sus propias
capacidades para el logro de determinados resultados, en el caso que nos
ocupa, el desempeño laboral. Una persona que se percibe laboralmente
eficaz tendrá un nivel de motivación y de ejecución mucho más alto y
efectivo que el de una persona que no se considere eficaz en el
desempeño de esta tarea. Se trata de un abordaje basado en la
"expectativa del desempeño" más que en la "aptitud para
el desempeño". La experiencia de este año nos pone de manifiesto
que a su entrada en el Programa un alto porcentaje de usuarios eran
aptos para el desempeño correcto de tareas laborales con el adecuado
apoyo para la generalización al contexto laboral de los hábitos y
habilidades que habían adquirido previamente. Pero ellos no
consideraban poseer las habilidades necesarias para el funcionamiento en
este contexto, esto es, no se consideraban laboralmente eficaces.
El entrenamiento diario en un contexto que
reproduce un marco laboral desde su entrada al mismo con la firma de un
contrato, talleres en los que trabajar, supervisores y compañeros con
los que relacionarse laboralmente, horarios establecidos de entrada,
salida y descanso… pone al usuario en la situación de tener que poner
en práctica los hábitos y habilidades previamente adquiridos en el
CRPS, pero de forma adaptada a la nueva circunstancia. Los profesionales
específicos del Programa, que deben estar diferenciados de los de otros
recursos de rehabilitación (tal como se explica en el Aspecto 4.
Favorecimiento de una distinción clara entre los espacios terapéuticos
y los espacios de entrenamiento laboral así como de los profesionales
que en ellos trabajan), ajustan y refuerzan diariamente esta ejecución,
viendo día a día los usuarios cómo son capaces por sí mismos de
manejarse cada día mejor en un contexto laboral, sintiéndose cada vez
más eficaces laboralmente. La creencia de una persona de ser
laboralmente competente puede adquirirse por diferentes vías:
compararse con compañeros que sí lo son, la persuasión verbal por
parte de profesionales y familiares… pero la primera y más efectiva
es la experiencia directa, esto es, el sentirse capaz de desempeñar una
tarea porque realmente se está desempeñando, el sentirse en posesión
de determinados hábitos y habilidades porque están siendo utilizados
correctamente en el contexto adecuado.
El usuario que se siente capaz de hacer algo
genera la motivación necesaria para llevarlo a cabo, selecciona metas
reales y de ejecución posible, se autoevalúa y genera satisfacción
intrínseca por el logro de metas a corto plazo.
Como se recoge en el aspecto anterior (Aspecto 1.
El usuario es protagonista de su proceso de rehabilitación), desde el
PRL luchamos por que el usuario sea el motor de su rehabilitación y
retome las riendas de su vida. Es consecuente, entonces, que situemos la
eficacia percibida, la motivación, las metas, la evaluación de la
ejecución y la satisfacción en el propio usuario.
3. Favorecimiento de una adecuada imagen laboral.
Las expectativas del usuario para el rol de
trabajador y del contexto laboral le sirven como guías para aprender
cómo comportarse, ateniéndose a las normas laborales y formativas de
los entrenamientos y tareas; manejo de herramientas, relaciones
laborales, responsabilidades laborales, etc. El desempeño de un rol,
papel o función dentro de la sociedad, surge en principio de una
concordancia entre la imagen de sÍ mismo que el usuario percibe
(autoimagen) y la imagen de uno mismo que perciben los demás.
4. Favorecimiento de una distinción clara entre
los espacios terapéuticos y los espacios de entrenamiento laboral así
como de los profesionales que en ellos trabajan y participan.
Los comportamientos que requieren un contexto de
rehabilitación psicosocial y un contexto laboral son diferentes. Los
contextos específicos y diferenciados facilitan, demandan y organizan
comportamientos ajustados de forma natural. Forman un contexto tanto el
espacio físico como los profesionales que en él trabajan.
Es por esto que los talleres rehabilitadores y
entrenamientos específicamente laborales deben estar bien diferenciados
de los programas y entrenamientos psicosociales. Asimismo, esa
diferenciación debe extenderse también a las figuras profesionales de
cada uno de los ámbitos, reduciendo la ambigüedad y/o confusión que
acarrearía solicitar diferentes comportamientos en un mismo espacio con
los mismos profesionales compartidos en ambos recuros.
El individuo en el espacio de rehabilitación
psicosocial se encuentra de forma objetiva enfrentado a su enfermedad y
es un sujeto enfermo que establece una relación clínica y terapéutica
enfocada a superar psicosocialmente su enfermedad, trabajando en este
contexto su aspecto de "enfermo".
El espacio de rehabilitación laboral representa
un ambiente normalizado en el que el individuo es un sujeto trabajador
que debe ser capaz de desarrollar una forma de ser y actuar acorde a su
condición. Es un paso más en el proceso de rehabilitación en el que
el usuario tendrá tendencia a desplegar ciertas habilidades de
adaptación propias de quien se enfrenta a nuevas situaciones y nuevas
figuras no marcadas por la enfermedad, generalizando al contexto laboral
los hábitos y habilidades que adquirió inicialmente en el CRPS,
entrenando en este nuevo contexto su aspecto de "trabajador".
Si es importante establecer diferenciación entre
espacios, lo es en igual medida entre profesionales. El perfil de los
profesionales de un recurso de rehabilitación laboral debe ser
diferente al de los profesionales de uno de rehabilitación psicosocial
por las propias características del proceso. En el proceso de
rehabilitación laboral el usuario se encuentra ya en posesión de
determinada autonomía y se maneja de una forma eficaz en la comunidad.
El hecho de que cada una de las personas participantes en el Programa
tenga una orientación laboral diferente en función de la que
intervenir requiere de una mayor individualización, participación y
dinamismo. El perfil del profesional de rehabilitación laboral debe
ser, por ello, más dinámico, más activo, más específico, conocedor
de la metodología de la rehabilitación laboral y con un convencimiento
profundo de los beneficios del trabajo en la vida de cualquier persona,
de la rehabilitación laboral en el caso de las personas con trastorno
mental y de su indudable contribución a la integración social plena.
Es imprescindible que el profesional de rehabilitación laboral sea
consciente del proceso de la misma, conozca y confíe en la
potencialidad del usuario y sea realista en sus expectativas haciendo
suyas las del usuario. Un profesional únicamente será capaz de motivar
laboralmente a un usuario si él mismo se encuentra motivado.
"…el trabajo es la clave de la independencia
y el autorespeto…"
Bibliografía
-Modelo de la Ocupación Humana. Carmen
Gloria de las Heras, MS,OTR.
- Rehabilitación laboral de personas con enfermedad mental cronica.
Programas básicos de intervención. Cuadernos técnicos de Servicios
Sociales. Consejería de Servicios Sociales. Comunidad de Madrid.
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