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Reflexión sobre el quehacer del T.O con respecto al desempeño ocupacional del niño como escolar


Por Liliana Martinez Fernandez

SOBRE NUESTRO QUEHACER

Cuando alguien nos pregunta ¿qué hace un terapeuta ocupacional? De
inmediato respondemos "Promover el desempeño ocupacional del individuo
en cada una de las etapas del ciclo vital"; ¿pero somos acaso conscientes
de lo que implica esta respuesta? O simplemente es una frase grabada en
nuestro cerebro que se dispara automáticamente como cuando alguien
oprime el botón de una máquina.

Y la respuesta es apropiada, el Terapeuta ocupacional promueve el
desempeño ocupacional del niño, del joven, del adulto y del anciano;
promueve el desempeño ocupacional porque en cada una de estas etapas,
los individuos realizan diversas actividades que están orientadas a un
propósito definido, entonces a lo largo de toda su vida, el individuo se
compromete en ocupaciones que deben ser significativas, gratificantes y
placenteras. Pero esas ocupaciones no vienen solas, responden a una serie
de creencias, intereses, deseos, etc., generados en la cultura y
determinados por el contexto en el cual el individuo se encuentra, por lo
tanto el Terapeuta ocupacional busca promover y mantener cada una de las
habilidades que hacen posible al individuo ser productivo en los roles que
desempeña, teniendo en cuenta las tareas a las que se enfrenta y el
ambiente en que las realiza.

Hacer referencia al desempeño ocupacional del niño, implica comprender
que durante esta etapa se presentan una serie de transformaciones en lo
que respecta a la ocupación. Durante los primeros años, ésta se encuentra
dirigida principalmente hacia el desarrollo madurativo de cada una de las
estructuras del cuerpo, las cuales le permitirán adquirir las destrezas para
un mayor dominio del ambiente, y a medida que el niño va creciendo y se va
volviendo más independiente, el mismo ambiente genera en él nuevas
formas de ocuparse, es así como se da el ingreso al medio escolar.

El medio escolar se encuentra constituido por diversos elementos que
incluyen no solamente objetos, sino también un cúmulo de personas e
interacciones que demandan del niño el establecimiento de variados roles,
como por ejemplo el rol de estudiante. Asumir este rol, significa que ahora
el niño empieza a hacerse partícipe de su cultura de una forma más directa.
En el espacio escolar hay más reglas y normas que cumplir, y el niño se ve
enfrentado al desarrollo de unas competencias básicas que le permitirán
apropiarse del conocimiento, éstas hacen referencia primordialmente a la
lectura y la escritura. Entonces, al ser la lectura y la escritura pilares en la
formación del individuo, es competencia del Terapeuta ocupacional
procurar la adquisición y potencialización de las destrezas necesarias para
ello y que de esta forma el desempeño ocupacional del niño como escolar
no se vea afectado.

Volviendo a la pregunta sobre nuestro quehacer con respecto al desempeño
ocupacional del niño como escolar, encontramos ya un camino más
delimitado con unos elementos específicos, que nos brindan la posibilidad
de saber hacia donde dirigir nuestras acciones y de qué forma, sin embargo,
el asunto no es tan sencillo, más cuando la escritura no es hacer letras
sobre un papel; entonces ahora nos preguntamos ¿Cómo podemos como
Terapeutas ocupacionales, promover el desempeño ocupacional del niño en
la escritura? Y la respuesta tampoco es fácil. No es fácil porque nuestro
quehacer responde a las necesidades del individuo y esas necesidades se
presentan de acuerdo al medio en el que está inmerso.

Cuando escribir no es más que copiar una palabra del tablero y repetirla en
toda la hoja del cuaderno, cuando la escritura es pensada como una
habilidad perceptivo motriz cuya ejecución se mide en términos de
velocidad y calidad de la escritura (formación y tamaño de la letra, espacio
entre palabras, alineación de las palabras, trazos definidos y fluidos);
nuestras acciones se vuelcan a factores como la percepción visual,
kinestesia, planeamiento motor, control postural, etc., que influyen en la
ejecución del individuo e impiden un adecuado desarrollo de la escritura.
¿Pero son estas acciones suficientes para lograr un verdadero desempeño
ocupacional? Nosotras creemos que no. Si el desempeño ocupacional es
un hacer con significado, copiar una palabra sin saber tan siquiera de
donde sale, no puede ser significativo para el niño.

De todas formas, esta situación puede cambiar y lo puede hacer porque
desde hace mucho tiempo hay personas que se vienen preguntando qué
significa verdaderamente escribir, siendo tal el interés, que la escritura ha
ido traspasando fronteras hasta instalarse en la mirada de diversas
disciplinas. Estas nos muestran la escritura como un proceso de
significación donde el individuo pone en juego sus saberes, experiencias,
deseos, sentimientos, para sumergirse en la cultura y transformarla; aquí si
estamos hablando de un hacer con significado, de una acción con propósito,
entonces como Terapeutas ocupacionales no podemos seguir de largo sin
mirar nuestro alrededor multidisciplinar. No es que la parte gráfica de la
escritura sea menos importante, lo que pasa, es que no lo es todo, hace
parte del proceso y como tal merece atención, por tanto no se puede
desconocer que escribir trae consigo una intención y es ésta la que debe
sobresalir en el escrito.

Tratar de hacer del proceso de escritura algo significativo para el niño no
es asunto solamente del profesor. Si como Terapeutas ocupacionales
buscamos promover el desempeño ocupacional, entonces es algo que
también nos corresponde y más cuando se nos ha enseñado que nuestra
intervención no se hace únicamente sobre el individuo, sino además sobre
las tareas y el ambiente en el que las desarrolla. Pero lograr este objetivo
requiere abrir nuestras puertas y dejar pasar nueva información; es un
asunto de interdisciplinariedad donde nadie tiene la última respuesta pero
en cambio sí, muchos aportes que permiten hacer nuevas propuestas y
enriquecer el proceso.

Siendo Terapeutas ocupacionales, nuestro aporte exige rescatar la
ocupación principal de la niñez como es el juego. La ocupación es
fundamental en la adaptación del individuo a su medio y en la medida que
esa ocupación se vea interrumpida o poco desarrollada, el individuo va a
empezar a experimentar sentimientos de insatisfacción, por lo tanto,
debemos promover el juego en la vida del niño e involucrarlo en las
actividades que éste realiza. 

Como Terapeutas ocupacionales, tenemos el conocimiento sobre las
posibilidades que el juego ofrece, por lo tanto, podemos facilitar cambios en
los niveles de desarrollo del niño mediante las diferentes adaptaciones que
hagamos en cada una de las actividades, además el juego adquiere un gran
valor, porque nos sirve de vehículo en el establecimiento de las relaciones
con el niño.

Ahora, si miramos al niño, nos damos cuenta que el juego es la actividad
más cargada de sentido para él; aquí se mezclan su imaginación, deseos,
sentimientos, vivencias, que aparte de proporcionarle placer, están
contribuyendo a su desarrollo emocional, social, cognitivo y del lenguaje,
por lo tanto el juego visto desde las necesidades e intereses del niño y
considerado como fundamental para la adquisición de conocimientos, puede
también cumplir un rol en la apropiación de sistemas de significación como
la escritura.

Con el juego podemos lograr que el niño vea la escritura como algo
placentero; que escribir requiera pensar al igual que en el juego, qué
significado tiene cada cosa que hace, cada palabra que escribe; que se
detenga en el proceso una y otra vez más que en el resultado. Igualmente,
el juego visto desde la parte motora, permite al niño ejercitar sus patrones
de movimiento ganando coordinación y destreza. Además, los estímulos
provistos por el juego, favorecen en el niño el desarrollo de cada una de las
habilidades motoras necesarias para la escritura. Por lo tanto el juego le
provee al niño contextos de significación en los cuales escribir trae consigo
una intención comunicativa y social y a su vez fortalece el componente
grafo-motor.

Ahora que ya sabemos como hacer que el desempeño ocupacional del niño
en la escritura sea verdaderamente productivo, la pregunta es ¿lo estamos
haciendo?.

Liliana Martinez Fernandez

 e-mail: lmf0973@hotmail.com

 













 
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